sábado, 25 de abril de 2009

LA GRAN AVENTURA DE BURT

Un día cualquiera de primavera, en un hogar cualquiera, a una hora cualquiera, un anciano deja de respirar al lado del Cantábrico. Su única familia es un pequeño de cuatro patas, un peludo de 12 años, tan anciano como el, con el que compartía los paseos por la playa, las tardes de sol en un banco o una terraza y las noches al calor del hogar. Se llama Burt y es una preciosidad rubia aun llena de vida. Ese anciano tiene otra familia, que quiere heredar la casa, pero no los amigos. Echan a Burt a la calle. Pero Burt no conoce otra cosa que su hogar, no entiende y se tumba en la puerta a esperar que le dejen entrar de nuevo. A esperar que llegue su dueño y le abra la puerta, le saque de paseo. A volver a poner la cabeza en sus rodillas como siempre. Burt no sabe que hay personas sin corazón que no entienden el calor de su mirada. Esas personas solo quieren que desaparezca, así que le pegan una paliza para asustarlo. Burt no sabe que ha hecho. Le gustaría decir que el no ha matado a nadie, que el solo quiere entrar en su casa y dar un ultimo lametón a su amigo humano. Pero hasta eso le es negado.

Algunos vecinos se apiadan y le dejan comida. Pero un perro en un pueblo turístico no puede estar mucho tiempo en la calle. Así que los servicios de recogida se lo llevan a la perrera donde estará condenado a pasar sus últimos días esperando a que llegue la muerte en forma de inyección. Es el destino de tantos otros. Pero no, esta vez no va a ser el de Burt. Burt nació bajo el signo de una estrella especial. El no lo sabe, pero tiene hadas madrinas. Una de ellas, el hada madrina azul, se entera del caso y entre rabia y lloros pide ayuda a otra de las hadas madrinas, la rosa. Entre las dos buscan hasta en los sitios más recónditos esperando encontrarle. Y le encuentran finalmente, en una jaula en una perrera, asustado, sucio y desesperanzado. Buscan un hogar para el y aparece una tercera hada madrina, de color verde, que vive muy, muy lejos, al otro lado del océano, pegadita al Atlántico. Pero las varitas mágicas de las tres solo pueden hacer la mitad del camino. En los cuentos siempre son tres las hadas madrinas, pero no en este, en este son cuatro. Quedaba el hada madrina blanca, que con su mini mágico de cuatro ruedas puede recorrer grandes distancias en poco tiempo. Así que rompen los barrotes de la jaula, se llevan a Burt, convierten los harapos en un traje nuevo de fiesta y preparan a Burt para su gran aventura.


Hacen mil km para llevar a Burt a su nueva casita y otros mil de vuelta. Allí le está esperando el hada madrina verde. En un sitio verde, como ella, lleno de otros amiguitos de dos y cuatro patas. Burt esta nervioso, pero contento porque sabe que esta vez nadie le va a pegar. Nadie le va a volver a echar de casa.

Podría ser un cuento con final feliz, una historia de buenos y malos. Pero no lo es. Es una de tantas historias reales donde seres anónimos deciden plantar cara a la miseria humana y convertirla en alegría y belleza con un solo toque.

Como Burt Lancaster en “El hombre de Alcatraz” hay personas que entienden la importancia de la amistad y la compañía que un pequeño gorrión puede proporcionar. La historia de Burt es también el espíritu de esa película y en algún lugar alguien ha querido que termine sus días acompañando a otros, con su mirada calma y su lealtad perruna.





Para Conchi, Nuria, Chelo y Maria, por hacer de hadas madrinas en "La Gran Aventura de Burt"

12 comentarios:

  1. Maria Jose, gracias a ti tambien y a muuuuuuuuchas más. Nuria

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  2. No se quien eres pero muchas,muchas gracias.Burt se merecia terminar asi,no podia ser de otra manera.Tu las llamas hadas yo angeles pero en realidad son estrellas.Toñi.

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  3. Es una historia preciosa y lo mejor de todo REAL, mientras existan gentes como esas hadas madrinas habra esperanza para todos los peludos. Elisa

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  4. Sois todas unos ángeles,ojalá fuéramos así todos.
    Un abrazo

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  5. Me encanta la forma en la que has publicado la historia, me has hecho reir y llorar!!

    Gracias por ser como sois!! Sois...bien, hadas, ángeles, o como querais, pero sois unicas, Por favor, no cambieis nunca!! Bea.

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  6. no hay derecho llevo todo el fin de semana llorando de alegria de ver que todavia hay mucha gente buena en este mundo y que no van a poder con ellos los mal nacidos...gracias

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  7. Si las personas que No cuentan con peludos, pudiesen ver en su mirada la gran humanidad que llevan, comprenderían muchas cosas...
    Estoy orgullosa de que me llamen loca, por preocuparme y amar hasta morir a los peludos.
    Gracias de Nuevo a tod@s los que han hecho posible la salvación de Burt.
    Ojalá y algún día los legisladores comprendieran que los animalitos sienten y se dan cuenta de todo. Algún día .... el mundo cambiará.


    Felicidades y a continuar buscandole casa a Lucky . otro peludín .

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  8. Me alegra que os guste.
    Ojala solo quedara uno, lamentablemente hay muuuuuchos mas.
    Besos!

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  9. Uno menos en la calle, uno más en un hogar.

    GRACIAS.

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  10. Tengo tres perros se perfectamente lo que te dan y lo que te quitan pero es tanto lo que dan que leyendo esta historia me emocionado muchas gracias

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  11. Gracias a ti, anonimo, por tu comentario. Mientras haya gente que entienda lo que te dan y se emocione con las historias, seguira habiendo esperanza.
    Gracias!

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  12. Jodo Pandora, mire que me enteré de la historia, tarde, pero me enteré.....y sabía que el final era feliz....Pero jamia, que jartá de llorar por como lo has contado.

    Wapas, tú y esos angelitos que sostuvieron a Burt.

    A ver si me voy poniendo al día con las cosas.

    Mayca.

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