martes, 3 de marzo de 2009

De Ballenas y Hombres

VARADAS EN AUSTRALIA


Hoy se ha publicado en prensa una noticia relativa a la muerte de 140 ballenas que han quedado varadas en una playa de una isla australiana. De las 200 que inicialmente habían llegado a la playa, solo 54 pudieron ser rescatadas por los voluntarios. La escena de los animales agonizando en la playa es realmente desoladora. Uno de los voluntarios contaba como intentaban sacar a una cría de la arena y llevarla mar adentro y el cachalote volvía de nuevo a la playa.
¿Por qué les pasa esto a las ballenas? ¿Qué les lleva a adentrarse hacia la costa lo suficiente para que peligre la supervivencia de todo el grupo?


Los expertos apuntan a distintos motivos. En ocasiones se debe a enfermedades y epidemias, que es la razón más común en el caso de varamientos aislados donde el animal llega muerto o agonizante a la playa. También el perfil de la costa, en sitios donde la marea baja repentinamente puede provocar que su sistema de “ecolocalización” (se orientan gracias al sonido más que a la vista) falle. Otra razón que se baraja es el efecto de los sónares de los grandes buques o las explotaciones petrolíferas. La cuarta son los temporales, las tormentas, los descensos bruscos en la temperatura del agua. Parte de su sistema de orientación se complementa detectando los cambios de temperatura del agua. Una variación brusca, puede llevarles a desorientarse. Por último, los casos en los que son decenas, o incluso centenas de animales los que aparecen en la playa se dan sobre todo en aquellas especies muy gregarias y con una mayor cohesión social. Las ballenas acaban en la playa siguiendo al líder, que puede haberse desorientado, estar enfermo o huir de los depredadores. Algo así como una estampida pero con un final trágico. Una de las pegas que le veo yo a la teoría de “seguir al líder ciegamente” es que, entre los ejemplares de cachalotes varados, también se encuentran cierto número de individuos de otras especies, como delfines. ¿Qué hacen los delfines siguiendo a un líder de otra especie? ¿Y realmente, qué hacen 199 cachalotes siguiendo a un único líder? Son demasiados individuos para una misma manada. Eso implicaría un grado de desarrollo en las relaciones sociales sumamente complejo. Solo los humanos somos tan tontos como para seguir masivamente a un líder al que ni siquiera conocemos. Me inclino más a pensar que los efectos de los sónares y otro tipo de acciones humanas, incluyendo el cambio climático, puedan ser los verdaderos causantes de este tipo de catástrofes. Una especie de pánico colectivo ante una situación desconocida, supongo que hará el resto.


El tamaño de estos animales, junto con el nivel de estrés que les genera quedar varados en la playa, hace muy difícil su rescate. Los voluntarios cuentan como se les oye gemir y llorar hasta que mueren en la playa. Acercarse a ellos también es peligroso porque en esa situación pueden morder o atacar a los voluntarios.

Rebuscando entre noticias antiguas posibles explicaciones a este comportamiento, he encontrado una que me ha llamado poderosamente la atención. Hace un año aproximadamente, en Nueva Zelanda, un delfín habitual de la costa y conocido por los bañistas, salvó de perecer en los bancos de arena a un cachalote hembra y su cría. Los miembros de los grupos de rescate intentaron sin éxito devolverlas al mar. Cuando ya estaban pensando sacrificarlos, llegó el delfín y consiguió guiarles hasta alta mar, fuera de peligro. Este tipo de actuaciones altruistas se dan continuamente en la naturaleza. No son patrimonio exclusivo del ser humano. No queremos dotar a los animales de sentimientos y emociones para no tener que abrir el debate ético con nosotros mismos. No existe conflicto ético en matar sin importarnos su sufrimiento a un ser que pensamos que no sufre, pero ¿cómo vamos a justificarnos hacerlo con uno que sabemos que sí sufre?

No quiero dejar de comentar aquí y expresar mi más absoluta repulsa a la masacre de ballenas piloto que se efectúa en las islas Feroe, en Dinamarca, todos los años. De nuevo, la barbarie del ser humano disfrazada de tradición.

Yo soy una persona de interior, el mar es desconocido para mí. Sólo he tenido el privilegio de ver delfines y cetáceos en libertad una vez, durante un momento. Atesoro ese momento entre mis recuerdos como uno de los más especiales que he vivido. Son animales impresionantes, que parece que saludan a los barcos con saltos en el aire, mostrando su agilidad y belleza. No hagamos que la posibilidad de disfrutar de esa visión se convierta en un imposible. Sigamos soñando.

Dedicado a Coral y su periplo canario

4 comentarios:

  1. Pues uno de mis mejores recuerdos es de estar buceando, girarme y ver que me sigue todo un banco de peces... no se si me veian como a otro pescadito o como un elemento curioso al que estudiar, en cualquier caso fue increible.

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  2. Ya sabia yo... Yo voto por un elemento curioso al que estudiar. :-)

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  3. me apasionan los delifines, mi sueño es poder bañarme en el mar con delfines, aunque con verlos desde un barquito ya sería feliz :D

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  4. Yo no he visto na de eso, también soy de interior.....Pero no perdía ni un capítulo de Flipper :)

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