miércoles, 25 de febrero de 2009

Robo de Votos

LEY DE PROTECCION ANIMAL

El actual Gobierno, que incluyó en el programa de su última campaña electoral la creación de una ley Nacional de Protección Animal, ahora se retracta e informa, de forma oficial, que no la llevará a cabo. Según el Ministerio de Medio Ambiente, esas competencias están derivadas a las distintas Comunidades Autónomas. Es curioso, sin embargo, que para aprobar la ley de Perros Peligrosos no se tuviera este detalle en cuenta. La realidad es que, de nuevo, los representantes de este país mienten descaradamente para conseguir sus propósitos: más votos. Cuando un ciudadano decide dar su voto a un partido político, lo hace siguiendo el programa electoral que ese partido presenta. El programa electoral debería ser considerado un contrato entre el partido político y el electorado. Si hay incumplimiento de contrato, ¿por que ha de considerarse válido lo que yo he votado? Señores políticos, quiero que devuelvan mi voto robado. Si ustedes no cumplen con su parte, entonces el resultado de las últimas elecciones no puede considerarse válido. Nosotros no votamos al que mejor sale en la foto. Votamos a aquellos en los que se confía para sacar adelante el programa que se propone. Pero ustedes no son dignos de la confianza depositada. Así que exijo que se devuelvan los votos robados mediante mentiras y estafas




(Gracias Celia!)

Los Sentimientos de los Animales

Cuelgo un articulo que a mi me parece muy interesante al respecto

LOS COMPLEJOS SENTIMIENTOS DE LOS ANIMALES
Estudios recientes demuestran que los mamíferos experimentan emociones
TIM RADFORD. The Guardian /EL MUNDOLONDRES.-


Que tomen buena nota todos los seres humanos: la ciencia ha demostrado que los animales mamíferos también pueden experimentar emociones complejas como miedo, dolor o aversión, además de tener su propio sentido del yo. Los animales tienen cerebro. Si las bestias salvajes no sintieran dolor seguirían paciendo mientras los leones las devoran. Y si los cánidos no sintieran asco por algunas cosas, no vomitarían. Dolor, miedo y aversión forman parte de esa maquinaria de supervivencia de los mamíferos, de la cual les ha dotado la propia naturaleza. Sin embargo, el homo sapiens tan sólo lleva 200.000 años sobre la Tierra. Consecuentemente, esos tres estados emocionales se los debe el hombre a sus orígenes de mamífero. Si esos mamíferos bípedos son capaces de sentir dichas emociones, con mayor razón serán capaces de experimentarlas los ciervos, los zorros o los perros. El problema está en saber hasta qué nivel de «consciencia» de dichas experiencias pueden llegar los mamíferos no humanos. Cuando un zorro corre al oír ladrar a los podencos, ¿obedece a un instinto heredado? ¿O sabe lo que es el miedo? Un ser humano asustado empieza a experimentar cómo los latidos de su corazón se aceleran, sus pulmones se expanden para inhalar más aire y su cuerpo retrocede. Y todo ello es una manifestación de la huida o de la reacción de lucha. Miedo a la amenaza En su caso, empieza a ser consciente del peligro una fracción de segundo antes de que su cerebro tenga tiempo de absorber y ordenar la información proveniente de la amenaza. Y esto es así porque los cálculos mentales son demasiado lentos frente a un ataque por sorpresa. Si los seres humanos pueden experimentar emociones universales como el miedo, la ira, la aversión, la felicidad, la tristeza y la sorpresa, los animales también son capaces de hacerlo.
Las incógnitas a este respecto son: ¿Piensan los animales sobre sus estados de temor? ¿Sólo tienen inteligencia o han desarrollado una teoría del conocimiento? Todos los animales se comunican entre sí, pero sólo los seres humanos tienen lenguaje.
Y continúan las incógnitas. ¿Piensan los animales? Los investigadores llevan largo tiempo observando si tienen voluntad para la improvisación y la habilidad suficiente para adivinar lo que otros piensan. Los perros demuestran una admirable capacidad para adivinar las intenciones de los humanos, pero llevan conviviendo con el hombre desde hace más de 15.000 años. Por su parte, los primates, nuestros parientes más cercanos, han mostrado siempre unas habilidades inesperadas. En 1999, unos investigadores de ST. Andrews contaron hasta 39 formas diferentes en que los chimpancés se comportaban ante la comida. Y dado que diferían entre sí según el grupo de que se tratase o el área geográfica en que habitaran, los científicos se vieron obligados a utilizar el término cultura para describir sus metodologías. Hace dos años, en Kioto, una hembra de chimpancé convenció a los investigadores de que era capaz de ordenar los números árabes en sentido ascendente. Antes, en 1998, dos macacos habían dejado atónito a otro equipo de investigación de la Universidad de Columbia cuando distinguieron varios grupos de objetos, numerándolos del uno al cuatro.
Chimpancés traidores. Los chimpancés que viven en cautividad forjan alianzas entre ellos, intercambian pautas de comportamiento y se traicionan los unos a los otros. También se ha observado su búsqueda sistemática de hojas medicinales. Se puede decir que, a partir de estas investigaciones, ha nacido una nueva rama de la investigación: el zoofarmacognoscimiento. Tanto chimpancés como seres humanos comparten un ancestro común, además del 98% del ADN.
Pero, ¿también otros parientes más lejanos del hombre comparten la capacidad cogitativa? Hace unos años, Keith Kendrick dejó atónito al mundo cuando, en el Brabham Institute de Cambridge, reveló que una oveja podía reconocer a otras 50 ovejas y 10 caras humanas con sólo haber las visto una vez. Y si una oveja observa diferencias entre sus congéneres, se deduce que debe de tener un cierto sentido sobre qué son las otras ovejas e incluso quizá tenga un sentido de la otra oveja y del yo. Más desconcertante aún es que los cerdos hayan demostrado su nivel de consciencia. Mike Mendel, de la Universidad de Bristol, ha revelado este año que un cerdo fuerte, que no sabía dónde estaba la comida, aprendió a seguir hasta ese lugar a otro más débil, pero mejor informado. Al rato, el cerdo débil logró engañar al fuerte y, cuando éste no le vigilaba, se comió las raciones de ambos. Es decir, adivinaba lo que el otro cerdo pensaba y era más listo que él. En el lenguaje humano a esa conducta se le llama inteligencia.

lunes, 16 de febrero de 2009

Consciencia Animal

La pregunta: ¿son los animales conscientes? Es para mí, la mas difícil de responder. No se como la comunidad cientifica puede llegar a “demostrar” esto. No creo que la prueba del espejo sea una demostración de esa consciencia. Cualquier tipo de experimento en este sentido va a estar sujeto a ser rebatido, a interpretarlo de otra manera… Yo ni siquiera tengo claro lo que significa “ser consciente” en el mundo humano. ¿Tendrá esto que ver con el diferente desarrollo de nuestro cerebro?

A mi me parece razonable pensar que si la consciencia evolucionó por selección natural, de alguna manera los animales deben presentar un proceso parecido, una consciencia parecida a la nuestra. Quizá en otro estado evolutivo, pero existente de cualquier manera. Esto ya lo expuso Donald Griffin en su libro “The Question of Animal Awareness". Que no se haya demostrado, no significa que no exista. La famosa prueba del espejo ha sido utilizada de forma exitosa con chimpancés que fueron capaces de identificar su imagen. Que otros animales no lo hagan, no significa que no sean conscientes. ¿Qué pasa si su “autoidentificación” estuviera basada en el olfato, por ejemplo?

Si reconocemos que ciertos procesos cognitivos, tales como el aprendizaje y la memoria, la resolución de problemas, la capacidad para formar conceptos, crear expectativas o tomar decisiones, etc., influyen en el comportamiento animal, no deberíamos negarles comportamientos mas complejos, como la intencionalidad, la emocionalidad, o la consciencia. Al fin y al cabo, la base biológica de sus procesos neuronales y los nuestros es la misma. ¿Qué es lo que nos hace tan diferentes entonces?

Y con esto, cuelgo la primera parte del tercer (y último) documental de la BBC: “¿Son conscientes los animales?”


jueves, 12 de febrero de 2009

Un Combate Perdido

Quería continuar de manera ordenada con la idea que tenia para el blog, pero hoy me han mandado un artículo de Arturo Pérez Reverte (muchas gracias Ricardo!) y me apetecía colgarlo hoy aquí. Total, yo siempre he sido muy caótica. Y es que hoy soy un poco el gorrión.

UN COMBATE PERDIDO

Publicado en el XLSemanal el 27 de Diciembre de 2008 por Arturo Perez Reverte

www.xlsemanal.com

No es preciso recorrer campos de batalla. Hay combates callados, insignificantes en apariencia, que marcan como la más dramática experiencia. El episodio que quiero contarles hoy no está en los libros de Historia. Es humilde. Doméstico. Pero trata de un combate perdido y de la melancolía singular que deja, como rastro, cualquier aventura lúcida. Empieza en el césped de un jardín, cuando el protagonista de esta historia encuentra, junto a su casa, un polluelo de gorrión. Ya tiene plumas pero aún no puede volar. Lo intenta desesperadamente, dando saltos en el suelo. Observándolo, Jesús –lo llamaremos Jesús, por llamarlo de alguna forma– se esfuerza en recordar lo poquísimo que conoce de pájaros: si los padres tienen alguna posibilidad de salvar al polluelo y si éste acabará por remontar el vuelo, de regreso al nido. La Naturaleza es sabia, se dice, pero también cruel. Cualquiera sabe que muchos pajarillos jóvenes y torpes caen de los nidos y mueren. Un detalle importante: a Jesús lo acompaña su perro. El fiel cánido está allí, mirando al polluelo con las orejas tiesas, la cabeza ladeada y una mirada de intensa curiosidad. Como todos los que tienen perro y saben tenerlo, Jesús no puede permanecer impasible ante la suerte de un animal desvalido. Tampoco puede irse por las buenas, dejando a aquella diminuta criatura saltando desesperada de un lado a otro. No, desde luego, después de haber visto crecer al perro, de leer en su mirada tanta lealtad e inteligencia. No después de haber comprendido, gracias a esos ojos oscuros y esa trufa húmeda, que cada ser vivo ama, sufre y llora a su manera. Así que Jesús busca entre los árboles, mirando hacia arriba por si encuentra el nido y puede subir hasta él con el polluelo. Pronto comprende que no hay nada que hacer. Pero la idea de dejarlo allí, a merced de un gato hambriento, no le gusta. Así que lo coge, al fin, arropándolo en el bolsillo del chaquetón. Y se lo lleva. En casa, lo mejor que puede, con una caja de cartón y retales de manta vieja, Jesús le hace al polluelo un nido en la terraza que da al jardín. Y al poco rato, de una forma que parece milagrosa, los padres del pajarito revolotean por allí, haciendo viajes para darle de comer. Todo parece resuelto; pero otros pájaros más grandes, negros, siniestros, con intenciones distintas, empiezan también a merodear cerca. No hay más remedio que cubrir el nido con una rejilla protectora, pero eso impide a los padres alimentar al gorrioncito. Jesús sale a la calle, va a una tienda de mascotas, compra una papilla especial para polluelos e intenta alimentarlo por su cuenta; pero el animalillo asustado, temblando, trata de huir y pía para llamar a los suyos, rechazando el alimento. Eso parte el alma. Jesús, impotente, comprende que de esa manera el polluelo está condenado. Al fin decide buscar en Internet, y para su sorpresa descubre que hay foros específicos con cientos de consejos de personas enfrentadas a situaciones semejantes. Siguiéndolos, Jesús da calor al polluelo entre las manos mientras le administra la papilla gota a gota, con una jeringuilla; hasta que, extenuado por el miedo y la debilidad, el gorrioncito se queda dormido entre los retales de manta. Quizás al día siguiente ya pueda volar. De vez en cuando, tal como ha leído que debe hacer, Jesús se acerca con cautela y silba bajito y suave, para que el animalito se familiarice con él. Hasta que al fin, a la cuarta o quinta vez, éste pía y abre los ojillos, con una mirada que pone un nudo en la garganta. Una mirada que traspasa. Jesús no sabe qué grado de conciencia real puede tener un pajarito diminuto; sin embargo, lo que lee en esa mirada –tristeza, miedo, indefensión– le recuerda a su perro cuando era un cachorrillo, las noches de lloriqueo asustado, buscando el abrazo y el calor del amo. También le trae recuerdos vagos de sí mismo. Del niño que fue alguna vez, en otro tiempo. De las manos que le dieron calor y de las aves negras que siempre rondan cerca, listas para devorar. Por la mañana, el gorrioncito ha muerto. Jesús contempla el cuerpecillo mientras se pregunta en qué se equivocó, y también para qué diablos sirven tres mil años de supuesta civilización que no lo prepara a uno, de forma adecuada, para una situación sencilla como ésta. Tan común y natural. Para la rutinaria desgracia, agonía y muerte de un humilde polluelo de gorrión, en un mundo donde las reglas implacables de la Naturaleza arrasan ciudades, barren orillas, hunden barcos, derriban aviones, trituran cada día, indiferentes, a miles de seres humanos. Entonces Jesús se pone a llorar sin consuelo, como una criatura. A sus años. Llora por el pajarillo, por el perro, por sí mismo. Por el polluelo de gorrión que alguna vez fue. O que todos fuimos. Por el lugar frío y peligroso donde, tarde o temprano, quedamos desamparados al caer del nido.

martes, 10 de febrero de 2009

Emoción Animal

¿Y emociones? ¿Tienen emociones los animales?
Según Darwin, las emociones básicas (primarias: miedo, cólera, alegría y tristeza) son innatas o heredadas y las compartimos (hasta donde lo ha podido determinar la ciencia hoy) con los mamíferos superiores. Respecto a las emociones secundarias (amor, sorpresa, vergüenza y aversión) los teóricos no se ponen de acuerdo. Algunos autores interpretan que las ocho son emociones básicas y las secundarias son mezcla de las anteriores. En cualquier caso, hay mucha literatura al respecto para profundizar.
Las emociones son mecanismos defensivos que provocan reacciones ante diversos estímulos. Dependiendo de la reacción ocasionada, un animal tendrá más o menos posibilidades de sobrevivir en determinado entorno. Es decir, de desarrollar una conducta exitosa. Eso que ahora se ha dado en llamar Inteligencia Emocional y que no es ni más ni menos, que la capacidad para interactuar con el mundo controlando y utilizando las emociones.
Creo que en esto los perros nos pueden dar clases. Analizar el estado de ánimo ajeno y obrar en consecuencia es algo que hacen increíblemente bien. Me atrevo a afirmar que son capaces de distinguir entre por ejemplo, distintos grados de tristeza y “saber” cuando tirarse encima de ti para hacerte reír y cuando apoyar la cabeza en las rodillas y simplemente acompañarte. No es que lo intuyan. La explicación es mucho más sencilla: lo ven.
Cuelgo aquí el principio de la segunda parte de la serie documental de la BBC a la que me refería ayer. El titulo: “¿Tienen emociones los animales?”


domingo, 8 de febrero de 2009

Inteligencia Animal

A estas alturas de la película, todavía andamos a vueltas intentando demostrar si los animales tienen inteligencia o no. Pensaba que esta discusión estaba ampliamente superada por parte de la comunidad científica y que era un hecho, digamos probado. Pero todavía encuentras a gente que se niega a aceptar esto. Y no solo los creacionistas, con sus curiosas teorías. Si no incluso gente que se reconoce como atea y sin embargo sigue viendo al hombre como el centro de la creación.
La inteligencia canina se podría definir como la habilidad de un perro de aprender, pensar y resolver problemas. Aunque todavía no se ha llegado a un acuerdo entre los profesionales del mundo canino acerca de cómo medir esa inteligencia. Lo que parece ser un error es intentar medirla de la misma manera que medimos la humana. Realmente, si nos paramos a pensar, hay autores que ni siquiera están de acuerdo en la manera en la que medimos la inteligencia humana.
Lo que parece evidente es que la habilidad para obedecer o ser entrenados no es un síntoma de inteligencia. O al menos no la única manera posible de medirla. El cerebro de los lobos es mayor que el de los perros y no son fáciles de adiestrar o hacerles obedecer órdenes. Lo que no significa que sean tontos.
En el caso de los perros, el hecho de que existan tantas razas diferentes, seleccionadas de manera funcional para realizar diferentes tareas nos puede conducir a la confusión de pensar que hay razas más inteligentes que otras. Todos los perros son animales de manada, es decir, tienen la capacidad de entender una estructura social y las relaciones y obligaciones que se establecen dentro de esa estructura. Así como de aprender comportamientos de otros miembros de la manada. Esa capacidad de aprender comportamientos complejos y relaciones sociales es inherente a todos los perros.
Luego, sobre esos comportamientos de especie, el hombre ha seleccionado los individuos con las cualidades adecuadas para aquellas tareas que se les quería encomendar. Unos por su capacidad de aprender rápidamente, otros por su capacidad para cobrar piezas sin dañarlas. Otros por su olfato y capacidad para seguir un rastro. Otros necesitan tener mas una mentalidad de “manada” para poder relacionarse con otros perros sin problemas y tomar decisiones por si mismos. Lo que les hace menos proclives a seguir las órdenes de un “jefe”.
Por ultimo, los últimos estudios demuestran que una de las cosas que les hacen tan especiales, es su capacidad para interpretar y analizar correctamente nuestros gestos. Parece que ni siquiera nuestros primos hermanos, los homínidos, son capaces de mirarnos a la cara y saber que queremos de la misma manera que nuestros perros.
Cuelgo aquí el principio de una serie de documentales de la BBC dedicados a ciertas “habilidades” de esas que nos gusta pensar que son exclusivas nuestras. El primero se llama “¿Son inteligentes los animales?” Solo dejo la primera parte del documental, pero si a alguien le interesa, puede encontrar las otras cinco partes en youtube.



Pienso que negar la inteligencia animal es sólo la respuesta del ser humano al miedo que nos produce no ser tan “especiales” como queremos creer. En el caso de los perros, me sigue produciendo curiosidad el porqué profesionales del mundo canino acostumbrados a tratar con ellos siguen negándolo. Me da que pensar que es solo un mecanismo de defensa: reconocerles inteligencia es reconocerles también la capacidad de tomarnos el pelo, aun más, la capacidad de ser superiores a nosotros en algunas tareas. Y eso, eso es un golpe para el ego de mas de uno que sigue queriendo sentirse un poco Dios, al menos con su perro.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Piensa en Verde?


Está la red revolucionada por un video de PETA que, bajo el lema "Los vegetarianos tienen mejor sexo" ha sido censurado para la SuperBowl.

No es mi intención convencer a nadie para que deje de comer chicha, pero aprovechando el tirón mediático y la polémica de los autobuses, me voy a unir a la causa con mi propio anuncio:




(Gracias Pilar!)

domingo, 1 de febrero de 2009

Actitudes Culturales Respecto a los Perros

¿Y que pasó después? ¿Por que se rompió el pacto? ¿Ha dejado de ser beneficioso para el hombre? ¿Ya no necesitamos calor, ni guarda? ¿Ya no valoramos la lealtad? ¿Han dejado acaso de ser útiles? Me pregunto si realmente queremos un mundo sin perros, sin animales domésticos.

ACTITUDES CULTURALES RESPECTO A LOS PERROS


Discurso ante el XII Congreso Nacional Centroamericano de Medicina Veterinaria
Por Kim Bartlett, editora del periódico ANIMAL PEOPLE


Es difícil tratar de explicar las diferentes actitudes culturales que existen en el mundo respecto a los perros, porque no hay ninguna cultura en la cual esas actitudes sean invariables. Algunas culturas son en general más benévolas con los perros que otras, pero dentro de cada una de ellas, hay quienes aman a los perros y quienes no.

Norteamérica, Europa occidental, y Australia

Poseer perros y gatos como animales domésticos es parte indiscutible de la idiosincrasia de Norteamérica, Europa y Australia. Y aunque no exista tolerancia con los perros callejeros, es más por razones del bienestar animal que porque la gente tenga algo contra los perros. En estas regiones del mundo se reconoce que tratarlos con crueldad es una actitud incorrecta, y --junto a los gatos y otros animales domésticos-- se les concede cierto grado de protección legal.

Europa del este y Asia central del norte
En Europa del Este y Asia central del norte es común tener perros como animales domésticos, y también se tolera a veces una gran cantidad de perros callejeros, aunque las autoridades municipales rutinariamente los cazan y matan. Tales autoridades son principalmente rezagos de gobiernos comunistas anteriores, en países que no han evolucionado completamente hacia la democracia, y donde a menudo se presta poca atención a las preocupaciones de grupos organizados o individuos en favor del bienestar animal.
Las batidas contra los perros son brutales y hasta pueden operar como industrias de pieles --donde se venden las pieles de los perros para beneficio de funcionarios del control animal. Los cargos de estos funcionarios son a menudo obtenidos por "clientelismo".

Lejano oriente y Asia Sudoriental
En algunas regiones de Asia Oriental y Sur Oriental la gente come perros, pero ciertamente no en todas ellas. En Corea, en la región de China cercana a Corea y en la región meridional de China, la gente come perros y gatos. También es una práctica de Vietnam y Camboya, y en lugares de Tailandia, Birmania y Malasia donde viven muchos chinos. Hay tribus, en alejados estados septentrionales de la India que también comen perros.
Alrededor de Beijing, China, no se comen perros, pero éstos tampoco han sido tolerados como animales domésticos por el gobierno comunista chino, quién considera que poseer animales domésticos es una muestra de decadencia, por lo que regularmente han purgado a los perros de la ciudad. En Beijing uno puede conseguir una licencia para poseer un perro, pero ésta cuesta el equivalente de muchos meses de salario. No obstante, hay quienes quieren a sus perros lo bastante para pagar el precio de una licencia. Los gatos han sido mejor tolerados por los comunistas chinos, porque los consideran útiles para proteger los suministros de alimentos.


India
En la India hay una antigua tradición de compasión para con todas las criaturas, evidente en las religiones originarias de la India: hinduismo, jainismo y budismo. La India es el único país del mundo donde la protección animal se contempla en la constitución. La constitución india establece la protección animal como deber del ciudadano indio, y los tribunales superiores han decretado ilegal la matanza como medio de control de la población de perros. Así y todo, individualmente, los animales pueden o no ser tratados con afecto. Los perros son considerados "sucios" por muchos, muy probablemente a causa de la rabia, peligro que siempre ha estado presente. Aunque mucha gente ama a los perros, cuando la opinión pública percibe que hay demasiada cantidad de perros vagabundos, entra en erupción un estado de opinión que pide librarse de ellos. Entonces los gobiernos de las ciudades comienzan los esfuerzos para exterminarlos (a veces en secreto) o de cazarlos para su expulsión fuera de los límites de la ciudad.

Medio oriente y el mundo islámico
Los perros parecen haber tenido un status más mucho más alto en el antiguo Medio Oriente que el que tienen hoy en día. Los egipcios tenían un dios perro llamado Anubis quién era el dios de la momificación, un papel muy importante. Los perros se mencionan en la Biblia, y probablemente siguieron a los hebreos de Egipto hacia lo que ahora es Israel y Palestina. Entre 1986 y 1990 los investigadores descubrieron 785 esqueletos de perros en un cementerio, como evidencia de que existió como animal doméstico en Ashkelon, Israel, entre los años 500 y 400 AC. Estos perros parecen haber sido lo que ahora llamamos perros callejeros. Al parecer vivieron como viven los perros callejeros modernos, muriendo también en una gama de edades y por una variedad de lesiones y de enfermedades comunes, aunque los consideraban lo suficientemente importantes como para enterrarlos cuidadosa e individualmente.
En el Medio Oriente y mundo islámico, los perros son tratados hoy con aspereza por la mayor parte de la gente. La rabia es muy frecuente en estas áreas, lo que puede explicar mucho el prejuicio contra los perros. Se encontrarán defensores del perro en el Medio Oriente, África del norte y Asia central meridional, y hay incluso algunas sociedades de protección, pero los mullahs del Islam militante hacen llamados regulares a las purgas brutales de perros, tanto domésticos como callejeros, principalmente porque saben que los occidentales generalmente aman a los perros.
Recientemente, en Afganistán, el Talibán quemó tres perros vivos en una exhibición pública, precisamente el mismo día que quemaron la embajada americana.
Los tres perros fueron disfrazados de enemigos del Talibán, uno de ellos como el presidente norteamericano George Bush.
No creemos que sea un accidente que los déspotas --incluyendo los mullahs, los comunistas chinos, y el brutal alcalde de Bucarest, Rumania-- rutinariamente demuestren su fuerza aplastando a los disidentes y matando perros cruelmente. Han estado en eso por tanto tiempo que los chinos tienen un dicho: "matan el perro para asustar al mono".

Africa
Los perros vagos son comunes en toda el África sub-sahariana. El perro probablemente evolucionó en África (de hecho, desarrollando una relación simbiótica con los primeros seres humanos), y siguiendo después a los grupos de seres humanos que salieron de África en las primeras migraciones hacia el Asia y de allí hacia el Pacífico sur y América, y después, en la segunda gran ola migratoria humana desde África hacia el subcontinente europeo.
Los estudiosos de las relaciones hombre-animal han comenzado a reconocer que los perros, casi ciertamente, domesticaron a los seres humanos y no a la inversa. El arqueólogo Dody Fugate, de Santa Fe, Nuevo México, y la investigadora Jennie Willis, de la Universidad de Estado de Colorado, explicaron en abril del año 2000 a la convención anual de la American Association for the Advancement of Science (Asociación Norteamericana para el Adelanto de la Ciencia) que mucho antes de que los seres humanos o sus antecesores evolucionaran, los caninos salvajes habían desarrollado ya la estructura social básica que después llegó a ser más o menos el modelo para la estructura social de los primates avanzados, incluyendo a los seres humanos. Es posible que los perros viajaran con, forrajeaban con y protegían a los seres humanos de otros carnívoros, incluso antes de que los seres humanos aprendieran a utilizar el fuego. La capacidad de los perros para el apego y cuidado de otros primates avanzados, no precisamente humanos, ha sido observada por Jane Goodall, que describe numerosos casos de perros que han cuidado de chimpancés en cautiverio. Ella dice haber conocido el caso de un perro que adoptó a un mono que se quedó huérfano en la selva.

América
El caso de los perros callejeros en América Latina es similar al de África y Asia. Sabemos que han estado en esta región hace tanto tiempo como la gente.
Una de mis historias preferidas de perros es sobre el perro amarillo de la Cueva de la Cripta (Crypt Cave), en el norte de Nevada, en los Estados Unidos. Este perro amarillo, cuyos restos momificados fueron encontrados dicha cueva, vivió probablemente hace aproximadamente 6,360 años. Sabemos que el perro era amarillo porque los pelos sobrevivieron durante todos esos siglos. Sabemos que el perro amarillo era un animal doméstico, y que fue valorado como miembro de una familia humana porque lo enterraron cuidadosamente con flores en una estera tejida, en un lugar donde también fueron enterrados restos humanos con cuidados ceremoniales. Sabemos que el perro amarillo era un animal doméstico y no sólo un perro de trabajo porque en un cierto momento temprano de su vida sufrió una grave fractura en una pierna, por lo que después de ello no habría podido desplazarse con rapidez, y por tanto no habría sido de mucha ayuda para cazar o ahuyentar depredadores. Aparentemente el perro amarillo fue alimentado por los seres humanos con quienes vivió por lo menos de tres o cuatro años después de la lesión. Esto fue hace seis mil años, en Norteamérica.
En la ciudad de Nueva York, en las cercanías donde estaba el ahora destruido World Trade Center, el arqueólogo Guillermo L. Calver hace aproximadamente 100 años descubrió un cementerio ceremonial de perros junto al río Harlem. Celestine Bohlen explica en la edición del The New York Times en agosto del 2001: "los americanos nativos que vivieron en el norte de la isla Manhattan entre el año 1000 y el 1500 A.C., compartieron una creencia todavía hoy sustentada por sus descendientes, en el moderno Delaware, en Oklahoma: que los perros tienen un papel especial como guardas de sus amos".

Destino del perro
Estábamos en New York City en agosto, apenas algunas semanas antes de la atrocidad de septiembre 11 (2001), en un autobús con destino al refugio animal North Shore Animal League, de Long Island, y mi hijo Wolf y yo hablábamos de cuán mal se tratan a los perros en el mundo. Le dije que hubiera deseado que los perros nunca hubieran evolucionado debido al trato tan cruel que padecen por parte de algunas personas. Wolf pensó durante algunos minutos, y después me dijo, "mama, quizá los perros evolucionaron para guiar a los seres humanos hacia propósitos más altos". Bueno, ahora pienso que él puede tener razón.
A través de mitos y literatura antiguos (incluyendo los libros sagrados de la cristiandad, del judaísmo, del hinduismo y del Islam) están las historias de dioses o de representantes de dioses que viene a la tierra disfrazados, para probar las mejores cualidades del ser humano. Estos emisarios generalmente proporcionan un signo acerca de su verdadera identidad y de la naturaleza de su misión, señal que pasa inadvertida excepto para las personas genuinamente buenas. Es fácil imaginarse a los perros como emisarios de lo divino, caminando entre nosotros como los ángeles de las antiguas escrituras, para probar el carácter de la gente. Los perros proporcionan una prueba moral casi perfecta para los seres humanos, puesto que están en todos los lugares y pueden ser víctimas fáciles. En la mayoría de las naciones del mundo se pueden cometer incluso los actos más atroces contra los perros, sin sufrir ninguna consecuencia. El único impedimento a la crueldad es la bondad dentro de cada corazón humano.
Pero incluso en los casos en que los seres humanos fallen en la prueba, los perros nos perdonan. Puedo imaginarme que el concepto de amor infinito, incondicional, que pensamos como divino, emerge de la naturaleza del perdón del perro. Para mí, la pregunta nunca ha sido: "¿por qué debemos amar a los perros?", sino: "¿por qué los perros nos aman?".
Es quizá, como dice mi hijo, porque es el destino de los perros amarnos, y al hacerlo, de guiarnos hacia propósitos nobles. Para mí, esos altos propósitos serían el servir como administradores apacibles de la creación, más bien que como los tiranos crueles que a menudo parecemos ser. Si no podemos aprender amar al perro, quién nos ama tanto que puede seguirnos hasta cualquier confín de la Tierra, realmente, parece haber poca oportunidad de crear una regla de amor y de paz en la Tierra.
Creo que trabajar en favor de la protección animal es tan importante para las personas como para los animales, aunque la mayoría de la gente no lo comprenda todavía. Gracias a aquellos de ustedes que trabajan para ayudar a los animales, que aman a los animales y que han encontrado para el perro un lugar en su corazón.

Kim Bartlett, editora del periódico ANIMAL PEOPLE

Discurso publicado en: http://www.animalpeoplenews.org/