No tengo claro con que objetivo nace este blog. Si es un espacio para amantes de los animales o un espacio para compartir cualquier otra cosa. Lo que si tenía claro es la que iba a ser la primera entrada.
EL PACTO DEL FUEGO
Leyenda de los Lakota Sioux
Cuando el mundo fue creado, el Primer Hombre y la Primera Mujer luchaban por sobrevivir y mantenerse calientes durante el primer invierno. El Primer Perro luchaba también.
En lo mas crudo del invierno, el Primer Perro alumbro a sus crías. Cada noche, se escondía entre la maleza del bosque y observaba durante largo rato el fuego que mantenía caliente el hogar del Primer Hombre y la Primera Mujer.
El primer Invierno fue duro, tan gélido que el Primer Perro no se atrevía a dejar a sus hijos para buscar comida con la que alimentar su propio vientre, temiendo que las crías muriesen congeladas en su ausencia. Se enrollaba alrededor suyo, pero el viento se hacía más y más glacial. Su estómago se contraía por el hambre y pronto se quedó sin leche. El más pequeño de los cachorros falleció y el Primer Perro sintió como su propia vida se escapaba mientras luchaba para cuidar de los cachorros restantes. Temiendo por el destino de los otros, supo que su única opción era acercarse al fuego y pedir a la Primera Mujer y al Primer Hombre compartir su comida y el calor de su hogar.
Lentamente, se arrastró hacia el fuego y habló a la Primera Mujer, que estaba a punto de dar a luz. “Soy madre”, dijo el Primer Perro, “y pronto tu serás madre también. Quiero que mis pequeños sobrevivan, igual que tu querrás que tu pequeño sobreviva también. Así que te propongo un pacto”
El Primer Hombre y la Primera Mujer escucharon. “Voy a morir. Toma a mis hijos, críalos y llámalos Perros. Serán tus guardianes. Te avisarán del peligro, te mantendrán caliente, vigilarán tu tienda e incluso entregarán la vida por proteger la tuya y la de los tuyos. Serán compañeros para ti y para todos tus descendientes, nunca se apartarán de tu lado mientras la Humanidad exista. A cambio, compartirás tu comida y el calor del fuego con ellos. Tratarás a mis hijos con amor y amabilidad, los atenderás si enferman igual que si hubieran nacido de tu propio vientre. Y si sufren, cogerás un cuchillo afilado y cortarás su garganta para poner fin a su dolor. Como contrapartida, tendrás la lealtad de mis hijos y de sus hijos, y de los hijos de sus hijos hasta el fin de los días.
El Primer Hombre y la Primera Mujer aceptaron. El Primer perro fue a su guarida entre la maleza y con sus ultimas fuerzas, uno por uno, transportó a sus crías y las colocó alrededor del fuego. Y mientras lo hacía, la Primera Mujer alumbró al Primer Hijo, lo envolvió en pieles de conejo y alimentó al Primer Hijo entre los cachorros, al lado del fuego. El Primer Perro se tumbó junto al fuego, lamió a sus crías y después se dirigió hacia el bosque para morir bajo las estrellas.
Antes de desaparecer en la oscuridad, se volvió y se dirigió por ultima vez al Primer Hombre, “Mis hijos honrarán el pacto durante todas las generaciones. Pero si el Hombre rompe el pacto, si tu, o los hijos de tus hijos niegan, aunque solo sea una vez, comida, calor, una palabra amable o un final piadoso a un Perro, tus descendientes recibirán la plaga de la guerra, el hambre y la enfermedad y así permanecerá hasta que el pacto sea honrado de nuevo por toda la Humanidad.” Con esto, el Primer Perro desapareció en la noche retornando al espíritu del Creador.
DESPEDIDA Y CIERRE DEL BLOG
Hace 17 años
