miércoles, 16 de diciembre de 2009

Mimo busca hogar

Este es Mimo





Y esta buscando un hogar.

Mimo es un cruce de drahthaar de poco más de un año. Es muy dulce, cariñoso y tremendamente sociable. Siempre deseando darte besitos y buscando atención. Mimo está sordo y fue abandonado en Valencia, lo que no debería ser un problema, puesto que esta socializado con personas y con perros… Hay que enseñarle con gestos, con luces. Es un poco brutote jugando, por eso algunos perros pequeños se pueden asustar. Le gusta estar con gente, con otros perros. Y busca alguien que le quiera y le cuide. A cambio el esta dispuesto a dar mucho cariño y ser fiel. Esta en Madrid, esperando la oportunidad de hacer feliz a alguien con suerte que decida acogerlo.

viernes, 1 de mayo de 2009

DOMESTICAR

Capitulo XXI
El Principito - A. de Saint Exupéry
Fue entonces que apareció el zorro: - Buen día - dijo el zorro. - Buen día – respondió cortésmente el principito, que se dio vuelta pero no vio a nadie. - Estoy aquí – dijo la voz –, bajo el manzano... - ¿Quién eres? – dijo el principito. – Eres muy bonito... - Soy un zorro – dijo el zorro. - Ven a jugar conmigo – le propuso el principito. – Estoy tan triste... - No puedo jugar contigo – dijo el zorro. – No estoy domesticado. - Ah! perdón – dijo el principito. Pero, después de reflexionar, agregó: - ¿Qué significa "domesticar"? - No eres de aquí – dijo el zorro –, ¿qué buscas? - Busco a los hombres – dijo el principito. – ¿Qué significa "domesticar"? - Los hombres – dijo el zorro – tienen fusiles y cazan. ¡Es bien molesto! También crían gallinas. Es su único interés. ¿Buscas gallinas? - No – dijo el principito. – Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"? - Es algo demasiado olvidado – dijo el zorro. – Significa "crear lazos..." - ¿Crear lazos? - Claro – dijo el zorro. – Todavía no eres para mí más que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo... - Comienzo a entender - dijo el principito. – Hay una flor... creo que me ha domesticado... - Es posible – dijo el zorro. – En la Tierra se ven todo tipo de cosas... - ¡Oh! no es en la Tierra – dijo el principito. El zorro pareció muy intrigado: - ¿En otro planeta? - Sí. - ¿Hay cazadores en aquel planeta? - No. - ¡Eso es interesante! ¿Y gallinas? - No. - Nada es perfecto – suspiró el zorro. Pero el zorro volvió a su idea: - Mi vida es monótona. Yo cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen, y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida resultará como iluminada. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los demás. Los otros pasos me hacen volver bajo tierra. Los tuyos me llamarán fuera de la madriguera, como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves, allá lejos, los campos de trigo? Yo no como pan. El trigo para mí es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. ¡Y eso es triste! Pero tú tienes cabellos color de oro. ¡Entonces será maravilloso cuando me hayas domesticado! El trigo, que es dorado, me hará recordarte. Y me agradará el ruido del viento en el trigo... El zorro se calló y miró largamente al principito: - ¡Por favor... domestícame! – dijo. - Me parece bien – respondió el principito -, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas. - Sólo se conoce lo que uno domestica – dijo el zorro. – Los hombres ya no tienen más tiempo de conocer nada. Compran cosas ya hechas a los comerciantes. Pero como no existen comerciantes de amigos, los hombres no tienen más amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame! - ¿Qué hay que hacer? – dijo el principito. - Hay que ser muy paciente – respondió el zorro. – Te sentarás al principio más bien lejos de mí, así, en la hierba. Yo te miraré de reojo y no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca... Al día siguiente el principito regresó. - Hubiese sido mejor regresar a la misma hora – dijo el zorro. – Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Es bueno que haya ritos. - ¿Qué es un rito? – dijo el principito. - Es algo también demasiado olvidado – dijo el zorro. – Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días, una hora de las otras horas. Mis cazadores, por ejemplo, tienen un rito. El jueves bailan con las jóvenes del pueblo. ¡Entonces el jueves es un día maravilloso! Me voy a pasear hasta la viña. Si los cazadores bailaran en cualquier momento, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones. Así el principito domesticó al zorro. Y cuando se aproximó la hora de la partida: - ¡Ah! - dijo el zorro... - Voy a llorar. - Es tu culpa – dijo el principito -, yo no te deseaba ningún mal pero tú quisiste que te domesticara. - Claro – dijo el zorro. - ¡Pero vas a llorar! – dijo el principito. - Claro – dijo el zorro. - ¡Entonces no ganas nada! - Sí gano –dijo el zorro – a causa del color del trigo. Luego agregó: - Ve y visita nuevamente a las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Y cuando regreses a decirme adiós, te regalaré un secreto. El principito fue a ver nuevamente a las rosas: - Ustedes no son de ningún modo parecidas a mi rosa, ustedes no son nada aún – les dijo. – Nadie las ha domesticado y ustedes no han domesticado a nadie. Ustedes son como era mi zorro. No era más que un zorro parecido a cien mil otros. Pero me hice amigo de él, y ahora es único en el mundo. Y las rosas estaban muy incómodas. - Ustedes son bellas, pero están vacías – agregó. – No se puede morir por ustedes. Seguramente, cualquiera que pase creería que mi rosa se les parece. Pero ella sola es más importante que todas ustedes, puesto que es ella a quien he regado. Puesto que es ella a quien abrigué bajo el globo. Puesto que es ella a quien protegí con la pantalla. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres para las mariposas). Puesto que es ella a quien escuché quejarse, o alabarse, o incluso a veces callarse. Puesto que es mi rosa. Y volvió con el zorro: - Adiós – dijo... - Adiós – dijo el zorro. – Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos. - Lo esencial es invisible a los ojos – repitió el principito a fin de recordarlo. - Es el tiempo que has perdido en tu rosa lo que hace a tu rosa tan importante. - Es el tiempo que he perdido en mi rosa... – dijo el principito a fin de recordarlo. - Los hombres han olvidado esta verdad – dijo el zorro. – Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa... - Soy responsable de mi rosa... - repitió el principito a fin de recordarlo.

Hoy hace ya 3 años, y siempre presentes.

Los Enemigos de la Razón

Me gusta Richard Dawkins, porque es claro, conciso, y cree en lo que hace. Y además es divertido.
En cierto modo, el sentirse centro de la creación hace que el hombre pierda la necesidad de convivir en armonia con el medio que le rodea. Todo lo que nos rodea es inferior a nosotros y esta creado para nuestro uso y disfrute. Esta es la primera parte de uno de sus documentales.



UNDER PRESSURE

Estoy enfadada. Con el mundo, con mi especie. Así que hoy me voy a permitir una pequeña licencia musical.

sábado, 25 de abril de 2009

LA GRAN AVENTURA DE BURT

Un día cualquiera de primavera, en un hogar cualquiera, a una hora cualquiera, un anciano deja de respirar al lado del Cantábrico. Su única familia es un pequeño de cuatro patas, un peludo de 12 años, tan anciano como el, con el que compartía los paseos por la playa, las tardes de sol en un banco o una terraza y las noches al calor del hogar. Se llama Burt y es una preciosidad rubia aun llena de vida. Ese anciano tiene otra familia, que quiere heredar la casa, pero no los amigos. Echan a Burt a la calle. Pero Burt no conoce otra cosa que su hogar, no entiende y se tumba en la puerta a esperar que le dejen entrar de nuevo. A esperar que llegue su dueño y le abra la puerta, le saque de paseo. A volver a poner la cabeza en sus rodillas como siempre. Burt no sabe que hay personas sin corazón que no entienden el calor de su mirada. Esas personas solo quieren que desaparezca, así que le pegan una paliza para asustarlo. Burt no sabe que ha hecho. Le gustaría decir que el no ha matado a nadie, que el solo quiere entrar en su casa y dar un ultimo lametón a su amigo humano. Pero hasta eso le es negado.

Algunos vecinos se apiadan y le dejan comida. Pero un perro en un pueblo turístico no puede estar mucho tiempo en la calle. Así que los servicios de recogida se lo llevan a la perrera donde estará condenado a pasar sus últimos días esperando a que llegue la muerte en forma de inyección. Es el destino de tantos otros. Pero no, esta vez no va a ser el de Burt. Burt nació bajo el signo de una estrella especial. El no lo sabe, pero tiene hadas madrinas. Una de ellas, el hada madrina azul, se entera del caso y entre rabia y lloros pide ayuda a otra de las hadas madrinas, la rosa. Entre las dos buscan hasta en los sitios más recónditos esperando encontrarle. Y le encuentran finalmente, en una jaula en una perrera, asustado, sucio y desesperanzado. Buscan un hogar para el y aparece una tercera hada madrina, de color verde, que vive muy, muy lejos, al otro lado del océano, pegadita al Atlántico. Pero las varitas mágicas de las tres solo pueden hacer la mitad del camino. En los cuentos siempre son tres las hadas madrinas, pero no en este, en este son cuatro. Quedaba el hada madrina blanca, que con su mini mágico de cuatro ruedas puede recorrer grandes distancias en poco tiempo. Así que rompen los barrotes de la jaula, se llevan a Burt, convierten los harapos en un traje nuevo de fiesta y preparan a Burt para su gran aventura.


Hacen mil km para llevar a Burt a su nueva casita y otros mil de vuelta. Allí le está esperando el hada madrina verde. En un sitio verde, como ella, lleno de otros amiguitos de dos y cuatro patas. Burt esta nervioso, pero contento porque sabe que esta vez nadie le va a pegar. Nadie le va a volver a echar de casa.

Podría ser un cuento con final feliz, una historia de buenos y malos. Pero no lo es. Es una de tantas historias reales donde seres anónimos deciden plantar cara a la miseria humana y convertirla en alegría y belleza con un solo toque.

Como Burt Lancaster en “El hombre de Alcatraz” hay personas que entienden la importancia de la amistad y la compañía que un pequeño gorrión puede proporcionar. La historia de Burt es también el espíritu de esa película y en algún lugar alguien ha querido que termine sus días acompañando a otros, con su mirada calma y su lealtad perruna.





Para Conchi, Nuria, Chelo y Maria, por hacer de hadas madrinas en "La Gran Aventura de Burt"

sábado, 11 de abril de 2009

Hoy va de personas

Hace muchos días que no actualizo el blog. Parece como que se hubiera quedado cortado de repente. La verdad es que me ha pasado lo que a los escritores, que me he quedado en blanco después de las vacaciones.
Me gusta Internet. Gracias a este medio he tenido la oportunidad de conocer a mucha gente, amante de los animales y de los perros que de otra manera no habría tenido la oportunidad de conocer. El resultado es que tengo un grupo de amigos desperdigados por la geografía a los que tengo muchas ganas de ver y pocas ocasiones. Todos muy distintos pero con algo en común. Ya casi ni recuerdo como era antes de empezar a aprender cosas de animales. Que hacia con mi tiempo libre. Como ha encajado esta afición que va mas allá de una mera afición. En este tiempo he cambiado todo lo que pensaba. Autores que me gustaban dejaron de gustarme y teorías que creía ciertas dejaron de parecérmelo. Cada vez veo más al hombre como un animal más dentro de toda esta variedad de especies que nos rodea. Que mira al mundo con la misma incomprensión que el resto de especies parecen mirarnos a nosotros.
¿Y por qué a algunos nos gusta rodearnos de miembros de otras especies y a otros no? ¿En qué momento pasan de ser incomprensibles a encajar todas las piezas y ver, de repente, que hay algo detrás, tan intangible y difícil de explicar como la amistad? ¿Cómo hacerle comprender a uno que no el porqué a mi si? Ni idea. Supongo que ni siquiera se podrá establecer una regla de aplicación general. O una teoría de alpargata. Y cada uno tendrá sus motivaciones. Si casi ni siquiera conozco las mías. Creo que me hacen entrar en un mundo de emociones sencillas, sin sentimientos retorcidos, sin segundas intenciones. Claridad, honestidad. Tengo hambre, como; tengo frío, busco refugio; si esto me hace feliz, lo repito. Cosas muy escasas de ver en mi mundo, donde todo es lo que no es y aparenta ser algo diferente. Laberintos de emociones de gente pretendiendo llegar a no se sabe donde a costa de no se sabe que. Ellos te devuelven a la tierra, al mundo de las cosas sencillas. Pase lo que pase fuera, cuando abres la puerta de casa y te vienen a saludar, todo lo malo queda lejos de repente. Es un superpoder misterioso, que convierte en esperanza todo lo que toca.




Chao Netz, echaré de menos los “desacuerdos”. Y las risas...

viernes, 6 de marzo de 2009

Por Donde Empezar

Hoy el tema va de cómo afrontar la educación de un perro. De cualquiera, si me apuras. Y como inicio, me apetece colgar, lo primero, este artículo. De nuevo, insistir en que una relación sana, ha de iniciarse desde el respeto. Y de eso trata este artículo, de los principios en los que debe basarse una relación sana. Veréis que los conceptos de los que habla la autora, los métodos empleados, los emplean muchos humanos con aquellos que consideran sus subordinados: mujer, hijos, empleados. Y por supuesto, perros.
La traducción es mia, pero el original en inglés se puede encontrar en la pagina web de Flying Dogs.


DE REHENES & RELACIONES
por Suzanne Clothier (adiestradora y autora del libro: “Bones would rain from sky”)

http://www.flyingdogpress.com/index.htm

Él dijo que la adoraba. Dijo que su relación con ella le importaba más que nada en esta vida. Dijo que disfrutaba trabajando con ella, y compartiendo nuevas ideas. Como reafirmándolo, ella no le quitaba los ojos de encima, no prestaba ninguna atención al auditorio que esperaba, conteniendo la respiración, oír el secreto de semejante adoración, tal grado de incuestionable atención.

"Para empezar", dijo él, "nunca le permití hablar con nadie más. Cuándo salgo a trabajar, la encierro en un cuarto, lo que le resulta bastante aburrido, pero cuando llego a casa - ¡ah, está más contenta que nunca de verme! Cualquier cosa que quiera hacer, excepto ir al baño, tiene que hacerlo conmigo. Controlo su comida, su ejercicio y cualquiera de sus actividades. A cualquier sitio que vamos, insisto en que esté siempre mirándome, así sé que me está prestando toda su atención. No le he permitido tener ningún amigo, porque podrían distraerla o gastar la energía y concentración que necesita para trabajar. Ser el único contacto social que tiene, me hace ser muy importante en su vida. Naturalmente, prefiere estar conmigo antes que con cualquier otro". La audiencia ni se inmutó. No protestó de ninguna manera. Nadie se levantó y le dijo que esa manera de tratarla era arcaica y atroz. No gritaron que eso ni ha sido, ni puede ser, el secreto de una relación sana y feliz. En lugar de eso, bajaron la cabeza, y siguieron tomando apuntes. Pensaron que sus palabras tenían todo el sentido.
¿Ha sido esto una representación de algún programa sensacionalista de entrevistas del tipo “Tener un Rehén – Las Claves de una Relación Feliz"? Desgraciadamente, no eran Geraldo ni Sally. Esto era un seminario de adiestramiento canino, y "él" hablaba de "ella" - su perro. (Y cuando digo "él", no quiero en absoluto limitarme a adiestradores masculinos, si no que aplica igualmente a adiestradores femeninos). Si hubiera sido un hombre hablando de su esposa, o una madre indicando como educar a sus hijos, los oyentes se habrían horrorizado, sin paliativos. Pero, a fin de cuentas, es sólo un perro, y estas son técnicas útiles para ganar una competición.

Si examinamos la teoría que subyace detrás de la metodología, nos encontramos con algunas bonitas y espantosas bases. Mientras me horrorizaba ante la idea de necesitar aislar a un perro para mejorar su rendimiento en el trabajo, comencé a preguntarme porqué este concepto, no sólo tuvo éxito (si, definimos tener éxito a desechar una relación sana y normal y nos enfocamos sólo en el desempeño en competición) si no que me sonaba vagamente familiar. ¿La respuesta? "El Síndrome de Estocolmo," un fenómeno psicológico denominado así después de que las personas en el interior de un banco de Estocolmo fueran tomadas como rehenes. Se desarrolla este síndrome cuando esas personas, que han sido forzosamente capturadas, desarrollan sentimientos positivos hacia sus captores. Para entender el Síndrome de Estocolmo, debemos entender a su vez los efectos de la privación sensorial. Imagínate, si puedes, ser arrancado a la fuerza de tu vida cotidiana (de tu ambiente familiar, las rutinas y las interacciones sociales) y en su lugar, se coloca un extraño del que no puedes escapar. La única interacción posible es con tus captores, cuya conducta puede ser caprichosa – es decir, más allá de tu habilidad para entender porqué o cuándo van a elegir hacer algo por ti, contigo o para ti. Podrían retener el alimento y/o agua, con la intención de aumentar el valor que tienen para ti y hacer que cumplas con sus demandas. Podrían dejarte en la más completa oscuridad o silencio, sin nada que hacer, ningún lugar a dónde ir. Sin permiso para hablar o interactuar con otros presos.

Podría parecer que una respuesta (humana) razonable a esto sería la ira. De hecho, normalmente esa es la respuesta inicial de cualquier rehén. Es más, como los rehenes del banco de Estocolmo demostraron, esa hostilidad inicial se ve superada rápidamente por el deseo de sobrevivir. Ahora, todo tu mundo gira alrededor del captor (o captores) y dentro del vacío sensorial en el que estás inmerso, su humor y sus acciones se convierten en lo más importante. Anticipando sus deseos, los apaciguas – éstas son las claves para tu propia supervivencia. Al estar privado de una interacción social normal, incluso comienzas a ver a tus captores con simpatía. En el caso original sueco, los investigadores se quedaban atónitos cuando los rehenes recién liberados pedían indulgencia para sus captores.
Para todas las criaturas sociales (el hombre, las ballenas, los gorilas, los lobos, los caballos, los perros, los chimpancés, los delfines), la manera más rápida de crear neurosis y conductas anormales se consigue mediante el aislamiento social y un ambiente sensorial estéril. Dentro de la comunidad zoológica, los éxitos más grandes valorados en términos de mortalidad animal, salud y crianza natural por parte de sus progenitores, se da en animales a los que se les permite convivir en grupos con las interacciones sociales normales de su especie, y cuyos ambientes son variados y ricos, tal y como algunos zoos llegan a proporcionar. Entre los criadores de caballos, a menudo se aísla a los sementales del contacto con otros caballos, y terminan volviéndose claramente neuróticos, como demuestran las conductas de auto mutilación y los altos niveles de agresión. He trabajado con sementales a los que se les permitió interactuar con otros caballos con normalidad, jugando en verdes prados, y a los que se demandaban niveles altos de adiestramiento y estrictos horarios de trabajo. Estos caballos eran inteligentes, sanos y trabajar con ellos era un placer absoluto. He estado también en cuadras donde todos y cada uno de los caballos mostraba conductas neuróticas. Estos pobres animales estuvieron tan protegidos con la excusa de mantener un alto nivel de obediencia en las exhibiciones que han pasado toda su vida mantenidos como rehenes en celdas preciosas y perfectamente acondicionadas.

Una revisión de libros sobre el desarrollo infantil y distintas teorías, revela que una clave importante para tener niños productivos, sanos y bien adaptados, consiste en exponerles a una amplia variedad de personas y relaciones, otros ambientes, actividades e ideas. Es difícil imaginar a cualquier persona racional aconsejar que los niños sean aislados y privados sensorialmente para que puedan lograr mejores grados de obediencia o respuestas más perfectas a los deseos de su padre. Se necesita muy poca imaginación para entender los efectos que tal aislamiento provocarían en cualquier niño medio.Consideremos el concepto de que los perros deben tener limitado cualquier juego o interacción social con otros perros. Se basa en que un perro que trata con otro perro debe establecer una relación de dominancia o sumisión. Estos adiestradores se creen que sus perros tienen egos tan frágiles que, durante el aprendizaje de las reglas de conducta normales de un perro, se verán irreparablemente dañados si se ven sometidos a otros perros, o podrían llegar a ser indebidamente dominantes, lo que les hará incapaces de rendir en competición. ¿Realmente esto tiene algún sentido? ¿Qué pasa con los perros equilibrados que pueden manejarse perfectamente en la vida? Leí un artículo donde el autor explicaba cuidadosamente cómo cada nuevo grupo de perros requiere un reajuste de la jerarquía social, y que si ese grupo cambiaba totalmente, los perros necesitarían reajustarlo de nuevo. ¡Vaya sorpresa! Cada vez que tú (también un animal social sujeto a jerarquías de estructuras de poder y dominancia) entras en una habitación dónde hay otras personas, el mismo proceso se repite. A través de todas esas interacciones y reajustes, toma sentido lo que eres con independencia del grupo en el que estás. Los perros más seguros que yo conozco, son perros extremadamente bien socializados y capaces de manejarse adecuadamente en cualquier situación. No obstante, hay un punto de verdad aquí - un pequeñísimo punto. No hay duda de que un compañero de juegos inadecuado puede meterle el miedo en el cuerpo a un perro (especialmente un cachorro), algunas veces dejando una seria y grave impresión. No hay duda que un perro que es un absoluto macarra con otros perros pueda ser un perro malísimo en competición – si carece de respeto o sentido común o de ambos, seguramente dará problemas cuando se le pida respeto y colaboración con un humano. Pero la mayor verdad aquí es que un perro normal que ha sido completa y apropiadamente socializado, que se le permite desarrollar los modales adecuados, y que sabe cuando inclinarse cortésmente y cuando mantenerse firme, es un perro que no se verá fácilmente influenciado por encuentros desagradables.

Lo que estos adiestradores temen, sobre todo, es que su perro pueda preferir a otros perros como compañeros de juego antes que al guía. Incluso te dirán esto de manera indirecta. Mi pregunta es, si el perro prefiere jugar con otro perro antes que trabajar contigo, ¿esto no te está diciendo algo? Si tu esposo prefiere pasar los fines de semana con otro hombre/mujer, ¿no es un indicio de que algo pasa? Imagina que te encanta el juego de damas y asistes a cada torneo de damas que hay en tu ciudad. Un día, decides que tu niño/esposo/amigo (escoge uno) debería también disfrutar con las damas igual que tu. Cuando estés encantado por que te has comido varias de un tirón, tu acompañante mira a través de la ventana y ve una ardilla en un árbol. "¡Ostras!," él/ella dice, saltando de su asiento, "¡no sabía que había ardillas por aquí!" Y continuará mirando el árbol, encontrando mucho más interesante la observación de la ardilla que las damas. MENUDA pista, ¿eh?

Es posible tener una relación basada en el respeto mutuo, libre de cualquier cosa que se parezca remotamente a la privación sensorial, y a la vez tener un perro que lo dará todo por ti y aún más importante, contigo. Dado que, por elección propia, ya no compito en obediencia, algunos lectores que, erróneamente, igualan títulos logrados con conocimiento, se preguntarán en que me baso para hacer esta afirmación.
Después de muchos años de trabajo con perros, han sido los más de dos años de trabajo en el equipo de Búsqueda & Rescate con mi perro, los que me han enseñado la mayor parte de lo que es posible entre un perro y un humano cuando hablamos de una relación de trabajo. En nuestra primera búsqueda oficial, las pocas alegrías que las competiciones formales de obediencia tuvieron para mí, se disiparon en un maizal bajo la luna en algún lugar en Pennsylvania, mientras miraba como mi perro trabajaba y trabajaba y trabajaba, conmigo, suelto y bajo las circunstancias más extrañas ... Hasta que amaneció He visto a mi compañero de búsquedas, un joven pastor alemán llamado Chilkat, estar jugando a “cojo el palo y me lo llevo” con otros perros en la unidad de búsqueda mientras preparábamos un ejercicio práctico. Un pequeño silbido o llamada es suficiente para que venga conmigo, instantáneamente preparado para trabajar, lo que significa un ejercicio de discriminación de olor que podría durar hasta dos horas bajo la lluvia intensa, un frío helado o un calor abrasador. Andando por el parque con 7 perros sueltos, he pedido a un amigo que se esconda, y sin tener que hacerme cargo de los otros perros, activar a Chilkat con una orden formal de búsqueda. Se pone a trabajar en un instante, ignorando los intentos de un cachorro para continuar el juego de hace un momento. En ambos casos, cuando ha terminado su trabajo, Chilkat regresa felizmente a jugar con los otros perros, inclinándose apropiadamente ante sus mayores o dando un pequeño toque al cachorrito que todavía está aprendiendo modales.
En búsquedas reales, hemos ido de excursión a granjas desconocidas en mitad de la noche, he visto a mi perro ignorar a otros perros, animales de granja, incluso conejos y ciervos que se limpian en sus narices. Lo he visto trabajar más de cuatro horas seguidas en la cima de una montaña después de una subida de una hora (por la que había pasado un oso negro y sus cachorros) y volver a nuestro punto de partida. Su único fallo en esa situación fue su negativa a descansar más de tres minutos, ¡un hecho que mis piernas fatigadas encontraron casi imperdonable!

El hecho de tener que asegurar artificialmente que mis perros me encuentran increíblemente interesante me perturba. Si alguna vez me encuentro en la situación de tener una relación con un ser vivo sano (humano, canino, equino, o cualquier otra especie) donde tenga que halagar, sobornar, pagar o tomar como rehén a un pretendido colega para asegurar su interés por mí, me pondría en la situación de tener que ponerme delante del espejo y mirarme largo y tendido.

En el caso de seres no sanos o desequilibrados, tales como animales o personas muy enfermos o emocionalmente perturbados, he hecho comidas extraordinarias, inventado juegos emocionantes y/o cualquier atención extra para que aceptaran mis ofertas de juego y amistad. Y lo hice así con el conocimiento pleno de que, tal y como estaban, una relación normal no era posible, y escogí interactuar con ellos en una manera no equilibrada. Pero yo no retuve el alimento normal, el acceso al juego y a otros compañeros, ni a mi atención. Eso no es una relación, ni una amistad. Puede ser una interacción apropiada entre un organismo y la fuente de estímulos, pero yo necesito más de los perros que respuestas sencillas y condicionadas. Tengo perros ante todo, como amigos, y yo hago todo lo que puedo, para tratarlos como tal. A menudo fallo en el intento de ser tan generosa e incansable como ellos. Pero estoy aprendiendo.

A menudo nos referimos al perro como “el mejor amigo del hombre”. Ojalá pudieran hablar y explicar su perspectiva, lo que realmente significa para ellos. Quizás, como los rehenes de Estocolmo, algunos de nuestros perros se encontrarían a si mismos implorando indulgencia para sus captores.

martes, 3 de marzo de 2009

De Ballenas y Hombres

VARADAS EN AUSTRALIA


Hoy se ha publicado en prensa una noticia relativa a la muerte de 140 ballenas que han quedado varadas en una playa de una isla australiana. De las 200 que inicialmente habían llegado a la playa, solo 54 pudieron ser rescatadas por los voluntarios. La escena de los animales agonizando en la playa es realmente desoladora. Uno de los voluntarios contaba como intentaban sacar a una cría de la arena y llevarla mar adentro y el cachalote volvía de nuevo a la playa.
¿Por qué les pasa esto a las ballenas? ¿Qué les lleva a adentrarse hacia la costa lo suficiente para que peligre la supervivencia de todo el grupo?


Los expertos apuntan a distintos motivos. En ocasiones se debe a enfermedades y epidemias, que es la razón más común en el caso de varamientos aislados donde el animal llega muerto o agonizante a la playa. También el perfil de la costa, en sitios donde la marea baja repentinamente puede provocar que su sistema de “ecolocalización” (se orientan gracias al sonido más que a la vista) falle. Otra razón que se baraja es el efecto de los sónares de los grandes buques o las explotaciones petrolíferas. La cuarta son los temporales, las tormentas, los descensos bruscos en la temperatura del agua. Parte de su sistema de orientación se complementa detectando los cambios de temperatura del agua. Una variación brusca, puede llevarles a desorientarse. Por último, los casos en los que son decenas, o incluso centenas de animales los que aparecen en la playa se dan sobre todo en aquellas especies muy gregarias y con una mayor cohesión social. Las ballenas acaban en la playa siguiendo al líder, que puede haberse desorientado, estar enfermo o huir de los depredadores. Algo así como una estampida pero con un final trágico. Una de las pegas que le veo yo a la teoría de “seguir al líder ciegamente” es que, entre los ejemplares de cachalotes varados, también se encuentran cierto número de individuos de otras especies, como delfines. ¿Qué hacen los delfines siguiendo a un líder de otra especie? ¿Y realmente, qué hacen 199 cachalotes siguiendo a un único líder? Son demasiados individuos para una misma manada. Eso implicaría un grado de desarrollo en las relaciones sociales sumamente complejo. Solo los humanos somos tan tontos como para seguir masivamente a un líder al que ni siquiera conocemos. Me inclino más a pensar que los efectos de los sónares y otro tipo de acciones humanas, incluyendo el cambio climático, puedan ser los verdaderos causantes de este tipo de catástrofes. Una especie de pánico colectivo ante una situación desconocida, supongo que hará el resto.


El tamaño de estos animales, junto con el nivel de estrés que les genera quedar varados en la playa, hace muy difícil su rescate. Los voluntarios cuentan como se les oye gemir y llorar hasta que mueren en la playa. Acercarse a ellos también es peligroso porque en esa situación pueden morder o atacar a los voluntarios.

Rebuscando entre noticias antiguas posibles explicaciones a este comportamiento, he encontrado una que me ha llamado poderosamente la atención. Hace un año aproximadamente, en Nueva Zelanda, un delfín habitual de la costa y conocido por los bañistas, salvó de perecer en los bancos de arena a un cachalote hembra y su cría. Los miembros de los grupos de rescate intentaron sin éxito devolverlas al mar. Cuando ya estaban pensando sacrificarlos, llegó el delfín y consiguió guiarles hasta alta mar, fuera de peligro. Este tipo de actuaciones altruistas se dan continuamente en la naturaleza. No son patrimonio exclusivo del ser humano. No queremos dotar a los animales de sentimientos y emociones para no tener que abrir el debate ético con nosotros mismos. No existe conflicto ético en matar sin importarnos su sufrimiento a un ser que pensamos que no sufre, pero ¿cómo vamos a justificarnos hacerlo con uno que sabemos que sí sufre?

No quiero dejar de comentar aquí y expresar mi más absoluta repulsa a la masacre de ballenas piloto que se efectúa en las islas Feroe, en Dinamarca, todos los años. De nuevo, la barbarie del ser humano disfrazada de tradición.

Yo soy una persona de interior, el mar es desconocido para mí. Sólo he tenido el privilegio de ver delfines y cetáceos en libertad una vez, durante un momento. Atesoro ese momento entre mis recuerdos como uno de los más especiales que he vivido. Son animales impresionantes, que parece que saludan a los barcos con saltos en el aire, mostrando su agilidad y belleza. No hagamos que la posibilidad de disfrutar de esa visión se convierta en un imposible. Sigamos soñando.

Dedicado a Coral y su periplo canario

miércoles, 25 de febrero de 2009

Robo de Votos

LEY DE PROTECCION ANIMAL

El actual Gobierno, que incluyó en el programa de su última campaña electoral la creación de una ley Nacional de Protección Animal, ahora se retracta e informa, de forma oficial, que no la llevará a cabo. Según el Ministerio de Medio Ambiente, esas competencias están derivadas a las distintas Comunidades Autónomas. Es curioso, sin embargo, que para aprobar la ley de Perros Peligrosos no se tuviera este detalle en cuenta. La realidad es que, de nuevo, los representantes de este país mienten descaradamente para conseguir sus propósitos: más votos. Cuando un ciudadano decide dar su voto a un partido político, lo hace siguiendo el programa electoral que ese partido presenta. El programa electoral debería ser considerado un contrato entre el partido político y el electorado. Si hay incumplimiento de contrato, ¿por que ha de considerarse válido lo que yo he votado? Señores políticos, quiero que devuelvan mi voto robado. Si ustedes no cumplen con su parte, entonces el resultado de las últimas elecciones no puede considerarse válido. Nosotros no votamos al que mejor sale en la foto. Votamos a aquellos en los que se confía para sacar adelante el programa que se propone. Pero ustedes no son dignos de la confianza depositada. Así que exijo que se devuelvan los votos robados mediante mentiras y estafas




(Gracias Celia!)

Los Sentimientos de los Animales

Cuelgo un articulo que a mi me parece muy interesante al respecto

LOS COMPLEJOS SENTIMIENTOS DE LOS ANIMALES
Estudios recientes demuestran que los mamíferos experimentan emociones
TIM RADFORD. The Guardian /EL MUNDOLONDRES.-


Que tomen buena nota todos los seres humanos: la ciencia ha demostrado que los animales mamíferos también pueden experimentar emociones complejas como miedo, dolor o aversión, además de tener su propio sentido del yo. Los animales tienen cerebro. Si las bestias salvajes no sintieran dolor seguirían paciendo mientras los leones las devoran. Y si los cánidos no sintieran asco por algunas cosas, no vomitarían. Dolor, miedo y aversión forman parte de esa maquinaria de supervivencia de los mamíferos, de la cual les ha dotado la propia naturaleza. Sin embargo, el homo sapiens tan sólo lleva 200.000 años sobre la Tierra. Consecuentemente, esos tres estados emocionales se los debe el hombre a sus orígenes de mamífero. Si esos mamíferos bípedos son capaces de sentir dichas emociones, con mayor razón serán capaces de experimentarlas los ciervos, los zorros o los perros. El problema está en saber hasta qué nivel de «consciencia» de dichas experiencias pueden llegar los mamíferos no humanos. Cuando un zorro corre al oír ladrar a los podencos, ¿obedece a un instinto heredado? ¿O sabe lo que es el miedo? Un ser humano asustado empieza a experimentar cómo los latidos de su corazón se aceleran, sus pulmones se expanden para inhalar más aire y su cuerpo retrocede. Y todo ello es una manifestación de la huida o de la reacción de lucha. Miedo a la amenaza En su caso, empieza a ser consciente del peligro una fracción de segundo antes de que su cerebro tenga tiempo de absorber y ordenar la información proveniente de la amenaza. Y esto es así porque los cálculos mentales son demasiado lentos frente a un ataque por sorpresa. Si los seres humanos pueden experimentar emociones universales como el miedo, la ira, la aversión, la felicidad, la tristeza y la sorpresa, los animales también son capaces de hacerlo.
Las incógnitas a este respecto son: ¿Piensan los animales sobre sus estados de temor? ¿Sólo tienen inteligencia o han desarrollado una teoría del conocimiento? Todos los animales se comunican entre sí, pero sólo los seres humanos tienen lenguaje.
Y continúan las incógnitas. ¿Piensan los animales? Los investigadores llevan largo tiempo observando si tienen voluntad para la improvisación y la habilidad suficiente para adivinar lo que otros piensan. Los perros demuestran una admirable capacidad para adivinar las intenciones de los humanos, pero llevan conviviendo con el hombre desde hace más de 15.000 años. Por su parte, los primates, nuestros parientes más cercanos, han mostrado siempre unas habilidades inesperadas. En 1999, unos investigadores de ST. Andrews contaron hasta 39 formas diferentes en que los chimpancés se comportaban ante la comida. Y dado que diferían entre sí según el grupo de que se tratase o el área geográfica en que habitaran, los científicos se vieron obligados a utilizar el término cultura para describir sus metodologías. Hace dos años, en Kioto, una hembra de chimpancé convenció a los investigadores de que era capaz de ordenar los números árabes en sentido ascendente. Antes, en 1998, dos macacos habían dejado atónito a otro equipo de investigación de la Universidad de Columbia cuando distinguieron varios grupos de objetos, numerándolos del uno al cuatro.
Chimpancés traidores. Los chimpancés que viven en cautividad forjan alianzas entre ellos, intercambian pautas de comportamiento y se traicionan los unos a los otros. También se ha observado su búsqueda sistemática de hojas medicinales. Se puede decir que, a partir de estas investigaciones, ha nacido una nueva rama de la investigación: el zoofarmacognoscimiento. Tanto chimpancés como seres humanos comparten un ancestro común, además del 98% del ADN.
Pero, ¿también otros parientes más lejanos del hombre comparten la capacidad cogitativa? Hace unos años, Keith Kendrick dejó atónito al mundo cuando, en el Brabham Institute de Cambridge, reveló que una oveja podía reconocer a otras 50 ovejas y 10 caras humanas con sólo haber las visto una vez. Y si una oveja observa diferencias entre sus congéneres, se deduce que debe de tener un cierto sentido sobre qué son las otras ovejas e incluso quizá tenga un sentido de la otra oveja y del yo. Más desconcertante aún es que los cerdos hayan demostrado su nivel de consciencia. Mike Mendel, de la Universidad de Bristol, ha revelado este año que un cerdo fuerte, que no sabía dónde estaba la comida, aprendió a seguir hasta ese lugar a otro más débil, pero mejor informado. Al rato, el cerdo débil logró engañar al fuerte y, cuando éste no le vigilaba, se comió las raciones de ambos. Es decir, adivinaba lo que el otro cerdo pensaba y era más listo que él. En el lenguaje humano a esa conducta se le llama inteligencia.

lunes, 16 de febrero de 2009

Consciencia Animal

La pregunta: ¿son los animales conscientes? Es para mí, la mas difícil de responder. No se como la comunidad cientifica puede llegar a “demostrar” esto. No creo que la prueba del espejo sea una demostración de esa consciencia. Cualquier tipo de experimento en este sentido va a estar sujeto a ser rebatido, a interpretarlo de otra manera… Yo ni siquiera tengo claro lo que significa “ser consciente” en el mundo humano. ¿Tendrá esto que ver con el diferente desarrollo de nuestro cerebro?

A mi me parece razonable pensar que si la consciencia evolucionó por selección natural, de alguna manera los animales deben presentar un proceso parecido, una consciencia parecida a la nuestra. Quizá en otro estado evolutivo, pero existente de cualquier manera. Esto ya lo expuso Donald Griffin en su libro “The Question of Animal Awareness". Que no se haya demostrado, no significa que no exista. La famosa prueba del espejo ha sido utilizada de forma exitosa con chimpancés que fueron capaces de identificar su imagen. Que otros animales no lo hagan, no significa que no sean conscientes. ¿Qué pasa si su “autoidentificación” estuviera basada en el olfato, por ejemplo?

Si reconocemos que ciertos procesos cognitivos, tales como el aprendizaje y la memoria, la resolución de problemas, la capacidad para formar conceptos, crear expectativas o tomar decisiones, etc., influyen en el comportamiento animal, no deberíamos negarles comportamientos mas complejos, como la intencionalidad, la emocionalidad, o la consciencia. Al fin y al cabo, la base biológica de sus procesos neuronales y los nuestros es la misma. ¿Qué es lo que nos hace tan diferentes entonces?

Y con esto, cuelgo la primera parte del tercer (y último) documental de la BBC: “¿Son conscientes los animales?”


jueves, 12 de febrero de 2009

Un Combate Perdido

Quería continuar de manera ordenada con la idea que tenia para el blog, pero hoy me han mandado un artículo de Arturo Pérez Reverte (muchas gracias Ricardo!) y me apetecía colgarlo hoy aquí. Total, yo siempre he sido muy caótica. Y es que hoy soy un poco el gorrión.

UN COMBATE PERDIDO

Publicado en el XLSemanal el 27 de Diciembre de 2008 por Arturo Perez Reverte

www.xlsemanal.com

No es preciso recorrer campos de batalla. Hay combates callados, insignificantes en apariencia, que marcan como la más dramática experiencia. El episodio que quiero contarles hoy no está en los libros de Historia. Es humilde. Doméstico. Pero trata de un combate perdido y de la melancolía singular que deja, como rastro, cualquier aventura lúcida. Empieza en el césped de un jardín, cuando el protagonista de esta historia encuentra, junto a su casa, un polluelo de gorrión. Ya tiene plumas pero aún no puede volar. Lo intenta desesperadamente, dando saltos en el suelo. Observándolo, Jesús –lo llamaremos Jesús, por llamarlo de alguna forma– se esfuerza en recordar lo poquísimo que conoce de pájaros: si los padres tienen alguna posibilidad de salvar al polluelo y si éste acabará por remontar el vuelo, de regreso al nido. La Naturaleza es sabia, se dice, pero también cruel. Cualquiera sabe que muchos pajarillos jóvenes y torpes caen de los nidos y mueren. Un detalle importante: a Jesús lo acompaña su perro. El fiel cánido está allí, mirando al polluelo con las orejas tiesas, la cabeza ladeada y una mirada de intensa curiosidad. Como todos los que tienen perro y saben tenerlo, Jesús no puede permanecer impasible ante la suerte de un animal desvalido. Tampoco puede irse por las buenas, dejando a aquella diminuta criatura saltando desesperada de un lado a otro. No, desde luego, después de haber visto crecer al perro, de leer en su mirada tanta lealtad e inteligencia. No después de haber comprendido, gracias a esos ojos oscuros y esa trufa húmeda, que cada ser vivo ama, sufre y llora a su manera. Así que Jesús busca entre los árboles, mirando hacia arriba por si encuentra el nido y puede subir hasta él con el polluelo. Pronto comprende que no hay nada que hacer. Pero la idea de dejarlo allí, a merced de un gato hambriento, no le gusta. Así que lo coge, al fin, arropándolo en el bolsillo del chaquetón. Y se lo lleva. En casa, lo mejor que puede, con una caja de cartón y retales de manta vieja, Jesús le hace al polluelo un nido en la terraza que da al jardín. Y al poco rato, de una forma que parece milagrosa, los padres del pajarito revolotean por allí, haciendo viajes para darle de comer. Todo parece resuelto; pero otros pájaros más grandes, negros, siniestros, con intenciones distintas, empiezan también a merodear cerca. No hay más remedio que cubrir el nido con una rejilla protectora, pero eso impide a los padres alimentar al gorrioncito. Jesús sale a la calle, va a una tienda de mascotas, compra una papilla especial para polluelos e intenta alimentarlo por su cuenta; pero el animalillo asustado, temblando, trata de huir y pía para llamar a los suyos, rechazando el alimento. Eso parte el alma. Jesús, impotente, comprende que de esa manera el polluelo está condenado. Al fin decide buscar en Internet, y para su sorpresa descubre que hay foros específicos con cientos de consejos de personas enfrentadas a situaciones semejantes. Siguiéndolos, Jesús da calor al polluelo entre las manos mientras le administra la papilla gota a gota, con una jeringuilla; hasta que, extenuado por el miedo y la debilidad, el gorrioncito se queda dormido entre los retales de manta. Quizás al día siguiente ya pueda volar. De vez en cuando, tal como ha leído que debe hacer, Jesús se acerca con cautela y silba bajito y suave, para que el animalito se familiarice con él. Hasta que al fin, a la cuarta o quinta vez, éste pía y abre los ojillos, con una mirada que pone un nudo en la garganta. Una mirada que traspasa. Jesús no sabe qué grado de conciencia real puede tener un pajarito diminuto; sin embargo, lo que lee en esa mirada –tristeza, miedo, indefensión– le recuerda a su perro cuando era un cachorrillo, las noches de lloriqueo asustado, buscando el abrazo y el calor del amo. También le trae recuerdos vagos de sí mismo. Del niño que fue alguna vez, en otro tiempo. De las manos que le dieron calor y de las aves negras que siempre rondan cerca, listas para devorar. Por la mañana, el gorrioncito ha muerto. Jesús contempla el cuerpecillo mientras se pregunta en qué se equivocó, y también para qué diablos sirven tres mil años de supuesta civilización que no lo prepara a uno, de forma adecuada, para una situación sencilla como ésta. Tan común y natural. Para la rutinaria desgracia, agonía y muerte de un humilde polluelo de gorrión, en un mundo donde las reglas implacables de la Naturaleza arrasan ciudades, barren orillas, hunden barcos, derriban aviones, trituran cada día, indiferentes, a miles de seres humanos. Entonces Jesús se pone a llorar sin consuelo, como una criatura. A sus años. Llora por el pajarillo, por el perro, por sí mismo. Por el polluelo de gorrión que alguna vez fue. O que todos fuimos. Por el lugar frío y peligroso donde, tarde o temprano, quedamos desamparados al caer del nido.

martes, 10 de febrero de 2009

Emoción Animal

¿Y emociones? ¿Tienen emociones los animales?
Según Darwin, las emociones básicas (primarias: miedo, cólera, alegría y tristeza) son innatas o heredadas y las compartimos (hasta donde lo ha podido determinar la ciencia hoy) con los mamíferos superiores. Respecto a las emociones secundarias (amor, sorpresa, vergüenza y aversión) los teóricos no se ponen de acuerdo. Algunos autores interpretan que las ocho son emociones básicas y las secundarias son mezcla de las anteriores. En cualquier caso, hay mucha literatura al respecto para profundizar.
Las emociones son mecanismos defensivos que provocan reacciones ante diversos estímulos. Dependiendo de la reacción ocasionada, un animal tendrá más o menos posibilidades de sobrevivir en determinado entorno. Es decir, de desarrollar una conducta exitosa. Eso que ahora se ha dado en llamar Inteligencia Emocional y que no es ni más ni menos, que la capacidad para interactuar con el mundo controlando y utilizando las emociones.
Creo que en esto los perros nos pueden dar clases. Analizar el estado de ánimo ajeno y obrar en consecuencia es algo que hacen increíblemente bien. Me atrevo a afirmar que son capaces de distinguir entre por ejemplo, distintos grados de tristeza y “saber” cuando tirarse encima de ti para hacerte reír y cuando apoyar la cabeza en las rodillas y simplemente acompañarte. No es que lo intuyan. La explicación es mucho más sencilla: lo ven.
Cuelgo aquí el principio de la segunda parte de la serie documental de la BBC a la que me refería ayer. El titulo: “¿Tienen emociones los animales?”


domingo, 8 de febrero de 2009

Inteligencia Animal

A estas alturas de la película, todavía andamos a vueltas intentando demostrar si los animales tienen inteligencia o no. Pensaba que esta discusión estaba ampliamente superada por parte de la comunidad científica y que era un hecho, digamos probado. Pero todavía encuentras a gente que se niega a aceptar esto. Y no solo los creacionistas, con sus curiosas teorías. Si no incluso gente que se reconoce como atea y sin embargo sigue viendo al hombre como el centro de la creación.
La inteligencia canina se podría definir como la habilidad de un perro de aprender, pensar y resolver problemas. Aunque todavía no se ha llegado a un acuerdo entre los profesionales del mundo canino acerca de cómo medir esa inteligencia. Lo que parece ser un error es intentar medirla de la misma manera que medimos la humana. Realmente, si nos paramos a pensar, hay autores que ni siquiera están de acuerdo en la manera en la que medimos la inteligencia humana.
Lo que parece evidente es que la habilidad para obedecer o ser entrenados no es un síntoma de inteligencia. O al menos no la única manera posible de medirla. El cerebro de los lobos es mayor que el de los perros y no son fáciles de adiestrar o hacerles obedecer órdenes. Lo que no significa que sean tontos.
En el caso de los perros, el hecho de que existan tantas razas diferentes, seleccionadas de manera funcional para realizar diferentes tareas nos puede conducir a la confusión de pensar que hay razas más inteligentes que otras. Todos los perros son animales de manada, es decir, tienen la capacidad de entender una estructura social y las relaciones y obligaciones que se establecen dentro de esa estructura. Así como de aprender comportamientos de otros miembros de la manada. Esa capacidad de aprender comportamientos complejos y relaciones sociales es inherente a todos los perros.
Luego, sobre esos comportamientos de especie, el hombre ha seleccionado los individuos con las cualidades adecuadas para aquellas tareas que se les quería encomendar. Unos por su capacidad de aprender rápidamente, otros por su capacidad para cobrar piezas sin dañarlas. Otros por su olfato y capacidad para seguir un rastro. Otros necesitan tener mas una mentalidad de “manada” para poder relacionarse con otros perros sin problemas y tomar decisiones por si mismos. Lo que les hace menos proclives a seguir las órdenes de un “jefe”.
Por ultimo, los últimos estudios demuestran que una de las cosas que les hacen tan especiales, es su capacidad para interpretar y analizar correctamente nuestros gestos. Parece que ni siquiera nuestros primos hermanos, los homínidos, son capaces de mirarnos a la cara y saber que queremos de la misma manera que nuestros perros.
Cuelgo aquí el principio de una serie de documentales de la BBC dedicados a ciertas “habilidades” de esas que nos gusta pensar que son exclusivas nuestras. El primero se llama “¿Son inteligentes los animales?” Solo dejo la primera parte del documental, pero si a alguien le interesa, puede encontrar las otras cinco partes en youtube.



Pienso que negar la inteligencia animal es sólo la respuesta del ser humano al miedo que nos produce no ser tan “especiales” como queremos creer. En el caso de los perros, me sigue produciendo curiosidad el porqué profesionales del mundo canino acostumbrados a tratar con ellos siguen negándolo. Me da que pensar que es solo un mecanismo de defensa: reconocerles inteligencia es reconocerles también la capacidad de tomarnos el pelo, aun más, la capacidad de ser superiores a nosotros en algunas tareas. Y eso, eso es un golpe para el ego de mas de uno que sigue queriendo sentirse un poco Dios, al menos con su perro.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Piensa en Verde?


Está la red revolucionada por un video de PETA que, bajo el lema "Los vegetarianos tienen mejor sexo" ha sido censurado para la SuperBowl.

No es mi intención convencer a nadie para que deje de comer chicha, pero aprovechando el tirón mediático y la polémica de los autobuses, me voy a unir a la causa con mi propio anuncio:




(Gracias Pilar!)

domingo, 1 de febrero de 2009

Actitudes Culturales Respecto a los Perros

¿Y que pasó después? ¿Por que se rompió el pacto? ¿Ha dejado de ser beneficioso para el hombre? ¿Ya no necesitamos calor, ni guarda? ¿Ya no valoramos la lealtad? ¿Han dejado acaso de ser útiles? Me pregunto si realmente queremos un mundo sin perros, sin animales domésticos.

ACTITUDES CULTURALES RESPECTO A LOS PERROS


Discurso ante el XII Congreso Nacional Centroamericano de Medicina Veterinaria
Por Kim Bartlett, editora del periódico ANIMAL PEOPLE


Es difícil tratar de explicar las diferentes actitudes culturales que existen en el mundo respecto a los perros, porque no hay ninguna cultura en la cual esas actitudes sean invariables. Algunas culturas son en general más benévolas con los perros que otras, pero dentro de cada una de ellas, hay quienes aman a los perros y quienes no.

Norteamérica, Europa occidental, y Australia

Poseer perros y gatos como animales domésticos es parte indiscutible de la idiosincrasia de Norteamérica, Europa y Australia. Y aunque no exista tolerancia con los perros callejeros, es más por razones del bienestar animal que porque la gente tenga algo contra los perros. En estas regiones del mundo se reconoce que tratarlos con crueldad es una actitud incorrecta, y --junto a los gatos y otros animales domésticos-- se les concede cierto grado de protección legal.

Europa del este y Asia central del norte
En Europa del Este y Asia central del norte es común tener perros como animales domésticos, y también se tolera a veces una gran cantidad de perros callejeros, aunque las autoridades municipales rutinariamente los cazan y matan. Tales autoridades son principalmente rezagos de gobiernos comunistas anteriores, en países que no han evolucionado completamente hacia la democracia, y donde a menudo se presta poca atención a las preocupaciones de grupos organizados o individuos en favor del bienestar animal.
Las batidas contra los perros son brutales y hasta pueden operar como industrias de pieles --donde se venden las pieles de los perros para beneficio de funcionarios del control animal. Los cargos de estos funcionarios son a menudo obtenidos por "clientelismo".

Lejano oriente y Asia Sudoriental
En algunas regiones de Asia Oriental y Sur Oriental la gente come perros, pero ciertamente no en todas ellas. En Corea, en la región de China cercana a Corea y en la región meridional de China, la gente come perros y gatos. También es una práctica de Vietnam y Camboya, y en lugares de Tailandia, Birmania y Malasia donde viven muchos chinos. Hay tribus, en alejados estados septentrionales de la India que también comen perros.
Alrededor de Beijing, China, no se comen perros, pero éstos tampoco han sido tolerados como animales domésticos por el gobierno comunista chino, quién considera que poseer animales domésticos es una muestra de decadencia, por lo que regularmente han purgado a los perros de la ciudad. En Beijing uno puede conseguir una licencia para poseer un perro, pero ésta cuesta el equivalente de muchos meses de salario. No obstante, hay quienes quieren a sus perros lo bastante para pagar el precio de una licencia. Los gatos han sido mejor tolerados por los comunistas chinos, porque los consideran útiles para proteger los suministros de alimentos.


India
En la India hay una antigua tradición de compasión para con todas las criaturas, evidente en las religiones originarias de la India: hinduismo, jainismo y budismo. La India es el único país del mundo donde la protección animal se contempla en la constitución. La constitución india establece la protección animal como deber del ciudadano indio, y los tribunales superiores han decretado ilegal la matanza como medio de control de la población de perros. Así y todo, individualmente, los animales pueden o no ser tratados con afecto. Los perros son considerados "sucios" por muchos, muy probablemente a causa de la rabia, peligro que siempre ha estado presente. Aunque mucha gente ama a los perros, cuando la opinión pública percibe que hay demasiada cantidad de perros vagabundos, entra en erupción un estado de opinión que pide librarse de ellos. Entonces los gobiernos de las ciudades comienzan los esfuerzos para exterminarlos (a veces en secreto) o de cazarlos para su expulsión fuera de los límites de la ciudad.

Medio oriente y el mundo islámico
Los perros parecen haber tenido un status más mucho más alto en el antiguo Medio Oriente que el que tienen hoy en día. Los egipcios tenían un dios perro llamado Anubis quién era el dios de la momificación, un papel muy importante. Los perros se mencionan en la Biblia, y probablemente siguieron a los hebreos de Egipto hacia lo que ahora es Israel y Palestina. Entre 1986 y 1990 los investigadores descubrieron 785 esqueletos de perros en un cementerio, como evidencia de que existió como animal doméstico en Ashkelon, Israel, entre los años 500 y 400 AC. Estos perros parecen haber sido lo que ahora llamamos perros callejeros. Al parecer vivieron como viven los perros callejeros modernos, muriendo también en una gama de edades y por una variedad de lesiones y de enfermedades comunes, aunque los consideraban lo suficientemente importantes como para enterrarlos cuidadosa e individualmente.
En el Medio Oriente y mundo islámico, los perros son tratados hoy con aspereza por la mayor parte de la gente. La rabia es muy frecuente en estas áreas, lo que puede explicar mucho el prejuicio contra los perros. Se encontrarán defensores del perro en el Medio Oriente, África del norte y Asia central meridional, y hay incluso algunas sociedades de protección, pero los mullahs del Islam militante hacen llamados regulares a las purgas brutales de perros, tanto domésticos como callejeros, principalmente porque saben que los occidentales generalmente aman a los perros.
Recientemente, en Afganistán, el Talibán quemó tres perros vivos en una exhibición pública, precisamente el mismo día que quemaron la embajada americana.
Los tres perros fueron disfrazados de enemigos del Talibán, uno de ellos como el presidente norteamericano George Bush.
No creemos que sea un accidente que los déspotas --incluyendo los mullahs, los comunistas chinos, y el brutal alcalde de Bucarest, Rumania-- rutinariamente demuestren su fuerza aplastando a los disidentes y matando perros cruelmente. Han estado en eso por tanto tiempo que los chinos tienen un dicho: "matan el perro para asustar al mono".

Africa
Los perros vagos son comunes en toda el África sub-sahariana. El perro probablemente evolucionó en África (de hecho, desarrollando una relación simbiótica con los primeros seres humanos), y siguiendo después a los grupos de seres humanos que salieron de África en las primeras migraciones hacia el Asia y de allí hacia el Pacífico sur y América, y después, en la segunda gran ola migratoria humana desde África hacia el subcontinente europeo.
Los estudiosos de las relaciones hombre-animal han comenzado a reconocer que los perros, casi ciertamente, domesticaron a los seres humanos y no a la inversa. El arqueólogo Dody Fugate, de Santa Fe, Nuevo México, y la investigadora Jennie Willis, de la Universidad de Estado de Colorado, explicaron en abril del año 2000 a la convención anual de la American Association for the Advancement of Science (Asociación Norteamericana para el Adelanto de la Ciencia) que mucho antes de que los seres humanos o sus antecesores evolucionaran, los caninos salvajes habían desarrollado ya la estructura social básica que después llegó a ser más o menos el modelo para la estructura social de los primates avanzados, incluyendo a los seres humanos. Es posible que los perros viajaran con, forrajeaban con y protegían a los seres humanos de otros carnívoros, incluso antes de que los seres humanos aprendieran a utilizar el fuego. La capacidad de los perros para el apego y cuidado de otros primates avanzados, no precisamente humanos, ha sido observada por Jane Goodall, que describe numerosos casos de perros que han cuidado de chimpancés en cautiverio. Ella dice haber conocido el caso de un perro que adoptó a un mono que se quedó huérfano en la selva.

América
El caso de los perros callejeros en América Latina es similar al de África y Asia. Sabemos que han estado en esta región hace tanto tiempo como la gente.
Una de mis historias preferidas de perros es sobre el perro amarillo de la Cueva de la Cripta (Crypt Cave), en el norte de Nevada, en los Estados Unidos. Este perro amarillo, cuyos restos momificados fueron encontrados dicha cueva, vivió probablemente hace aproximadamente 6,360 años. Sabemos que el perro era amarillo porque los pelos sobrevivieron durante todos esos siglos. Sabemos que el perro amarillo era un animal doméstico, y que fue valorado como miembro de una familia humana porque lo enterraron cuidadosamente con flores en una estera tejida, en un lugar donde también fueron enterrados restos humanos con cuidados ceremoniales. Sabemos que el perro amarillo era un animal doméstico y no sólo un perro de trabajo porque en un cierto momento temprano de su vida sufrió una grave fractura en una pierna, por lo que después de ello no habría podido desplazarse con rapidez, y por tanto no habría sido de mucha ayuda para cazar o ahuyentar depredadores. Aparentemente el perro amarillo fue alimentado por los seres humanos con quienes vivió por lo menos de tres o cuatro años después de la lesión. Esto fue hace seis mil años, en Norteamérica.
En la ciudad de Nueva York, en las cercanías donde estaba el ahora destruido World Trade Center, el arqueólogo Guillermo L. Calver hace aproximadamente 100 años descubrió un cementerio ceremonial de perros junto al río Harlem. Celestine Bohlen explica en la edición del The New York Times en agosto del 2001: "los americanos nativos que vivieron en el norte de la isla Manhattan entre el año 1000 y el 1500 A.C., compartieron una creencia todavía hoy sustentada por sus descendientes, en el moderno Delaware, en Oklahoma: que los perros tienen un papel especial como guardas de sus amos".

Destino del perro
Estábamos en New York City en agosto, apenas algunas semanas antes de la atrocidad de septiembre 11 (2001), en un autobús con destino al refugio animal North Shore Animal League, de Long Island, y mi hijo Wolf y yo hablábamos de cuán mal se tratan a los perros en el mundo. Le dije que hubiera deseado que los perros nunca hubieran evolucionado debido al trato tan cruel que padecen por parte de algunas personas. Wolf pensó durante algunos minutos, y después me dijo, "mama, quizá los perros evolucionaron para guiar a los seres humanos hacia propósitos más altos". Bueno, ahora pienso que él puede tener razón.
A través de mitos y literatura antiguos (incluyendo los libros sagrados de la cristiandad, del judaísmo, del hinduismo y del Islam) están las historias de dioses o de representantes de dioses que viene a la tierra disfrazados, para probar las mejores cualidades del ser humano. Estos emisarios generalmente proporcionan un signo acerca de su verdadera identidad y de la naturaleza de su misión, señal que pasa inadvertida excepto para las personas genuinamente buenas. Es fácil imaginarse a los perros como emisarios de lo divino, caminando entre nosotros como los ángeles de las antiguas escrituras, para probar el carácter de la gente. Los perros proporcionan una prueba moral casi perfecta para los seres humanos, puesto que están en todos los lugares y pueden ser víctimas fáciles. En la mayoría de las naciones del mundo se pueden cometer incluso los actos más atroces contra los perros, sin sufrir ninguna consecuencia. El único impedimento a la crueldad es la bondad dentro de cada corazón humano.
Pero incluso en los casos en que los seres humanos fallen en la prueba, los perros nos perdonan. Puedo imaginarme que el concepto de amor infinito, incondicional, que pensamos como divino, emerge de la naturaleza del perdón del perro. Para mí, la pregunta nunca ha sido: "¿por qué debemos amar a los perros?", sino: "¿por qué los perros nos aman?".
Es quizá, como dice mi hijo, porque es el destino de los perros amarnos, y al hacerlo, de guiarnos hacia propósitos nobles. Para mí, esos altos propósitos serían el servir como administradores apacibles de la creación, más bien que como los tiranos crueles que a menudo parecemos ser. Si no podemos aprender amar al perro, quién nos ama tanto que puede seguirnos hasta cualquier confín de la Tierra, realmente, parece haber poca oportunidad de crear una regla de amor y de paz en la Tierra.
Creo que trabajar en favor de la protección animal es tan importante para las personas como para los animales, aunque la mayoría de la gente no lo comprenda todavía. Gracias a aquellos de ustedes que trabajan para ayudar a los animales, que aman a los animales y que han encontrado para el perro un lugar en su corazón.

Kim Bartlett, editora del periódico ANIMAL PEOPLE

Discurso publicado en: http://www.animalpeoplenews.org/

sábado, 31 de enero de 2009

El Pacto del Fuego

No tengo claro con que objetivo nace este blog. Si es un espacio para amantes de los animales o un espacio para compartir cualquier otra cosa. Lo que si tenía claro es la que iba a ser la primera entrada.

EL PACTO DEL FUEGO
Leyenda de los Lakota Sioux

Cuando el mundo fue creado, el Primer Hombre y la Primera Mujer luchaban por sobrevivir y mantenerse calientes durante el primer invierno. El Primer Perro luchaba también.
En lo mas crudo del invierno, el Primer Perro alumbro a sus crías. Cada noche, se escondía entre la maleza del bosque y observaba durante largo rato el fuego que mantenía caliente el hogar del Primer Hombre y la Primera Mujer.


El primer Invierno fue duro, tan gélido que el Primer Perro no se atrevía a dejar a sus hijos para buscar comida con la que alimentar su propio vientre, temiendo que las crías muriesen congeladas en su ausencia. Se enrollaba alrededor suyo, pero el viento se hacía más y más glacial. Su estómago se contraía por el hambre y pronto se quedó sin leche. El más pequeño de los cachorros falleció y el Primer Perro sintió como su propia vida se escapaba mientras luchaba para cuidar de los cachorros restantes. Temiendo por el destino de los otros, supo que su única opción era acercarse al fuego y pedir a la Primera Mujer y al Primer Hombre compartir su comida y el calor de su hogar.

Lentamente, se arrastró hacia el fuego y habló a la Primera Mujer, que estaba a punto de dar a luz. “Soy madre”, dijo el Primer Perro, “y pronto tu serás madre también. Quiero que mis pequeños sobrevivan, igual que tu querrás que tu pequeño sobreviva también. Así que te propongo un pacto”

El Primer Hombre y la Primera Mujer escucharon. “Voy a morir. Toma a mis hijos, críalos y llámalos Perros. Serán tus guardianes. Te avisarán del peligro, te mantendrán caliente, vigilarán tu tienda e incluso entregarán la vida por proteger la tuya y la de los tuyos. Serán compañeros para ti y para todos tus descendientes, nunca se apartarán de tu lado mientras la Humanidad exista. A cambio, compartirás tu comida y el calor del fuego con ellos. Tratarás a mis hijos con amor y amabilidad, los atenderás si enferman igual que si hubieran nacido de tu propio vientre. Y si sufren, cogerás un cuchillo afilado y cortarás su garganta para poner fin a su dolor. Como contrapartida, tendrás la lealtad de mis hijos y de sus hijos, y de los hijos de sus hijos hasta el fin de los días.

El Primer Hombre y la Primera Mujer aceptaron. El Primer perro fue a su guarida entre la maleza y con sus ultimas fuerzas, uno por uno, transportó a sus crías y las colocó alrededor del fuego. Y mientras lo hacía, la Primera Mujer alumbró al Primer Hijo, lo envolvió en pieles de conejo y alimentó al Primer Hijo entre los cachorros, al lado del fuego. El Primer Perro se tumbó junto al fuego, lamió a sus crías y después se dirigió hacia el bosque para morir bajo las estrellas.

Antes de desaparecer en la oscuridad, se volvió y se dirigió por ultima vez al Primer Hombre, “Mis hijos honrarán el pacto durante todas las generaciones. Pero si el Hombre rompe el pacto, si tu, o los hijos de tus hijos niegan, aunque solo sea una vez, comida, calor, una palabra amable o un final piadoso a un Perro, tus descendientes recibirán la plaga de la guerra, el hambre y la enfermedad y así permanecerá hasta que el pacto sea honrado de nuevo por toda la Humanidad.” Con esto, el Primer Perro desapareció en la noche retornando al espíritu del Creador.